Las
empresas afectadas por los límites a las emisiones de gases contaminantes
dispondrán de un mercado oficial donde comprar y vender derechos de emisión a
partir de enero de 2005.
Esta
especie de Bolsa de la contaminación, prevista en la directiva de comercio de
emisión de gases de la Unión Europea, alcanzará un volumen de 10.000 millones
de euros para 2007, según fuentes del mercado.
Bruselas, en una iniciativa que no está condicionada a la aprobación del
Protocolo de Kioto, impondrá multas a las compañías que sobrepasen las
emisiones establecidas de dióxido de carbono. Las sanciones ascenderán a 40
euros por tonelada hasta 2007 y subirán a 100 euros entre 2008 y 2012, y las
empresas que quieran evitarlas necesitarán comprar los derechos en este mercado
de contaminación.
No obstante, quienes esperen sobrepasar los límites de emisión de dióxido de
carbono asignados. o aquellas que contaminan menos de lo permitido ya pueden
intercambiar derechos de contaminación. Desde febrero de 2003 existe una Bolsa
no organizada creada en anticipación al arranque del mercado oficial que
prepara la Unión Europea.
En este mercado no oficial se han cruzado operaciones de compra y venta de
derechos de emisión a futuro, y los precios rondan entre 5 y 13 euros por
tonelada. 'A finales de 2003 tocó techo para después caer alrededor de 7
euros. En la actualidad cotiza en torno a los 10 euros', explica Atle
Christiansen de Point Carbon, especialista en este segmento. La mayor parte de
las compraventas son de derechos de emisión para diciembre de 2005.
Desde que este mercado de emisiones, conocido como EU ETS, inició su andadura
se han negociado alrededor de 1 millón de toneladas de dióxido de carbono. El
precio al que cotiza la tonelada de dióxido de carbono es relevante en la
medida en que refleja los gastos que deberán asumir las empresas más
contaminantes. Los expertos calculan que cotizará en torno a los 10 euros y
que, obviamente, nunca irá más allá de los 40 euros que supone la multa.
Se prevé que la Bolsa de la polución
mueva 10.000 millones
Por otra parte, un límite de emisiones demasiado alto crearía un exceso de
oferta, reduciendo el precio al que se cambiarían los derechos y poniendo en
jaque el futuro de este mercado. En este sentido, la comisaria de medio ambiente
de la UE, Margot Wallstrom, ha calificado como 'decepcionante' las emisiones
otorgadas por muchos países miembros al considerarlas excesivas. La existencia
de déficit de derechos de emisión será determinante para el éxito de esta
Bolsa.
Las asignaciones que anunció el Gobierno español en el borrador presentado a
finales de junio han sido más bien generosas. Las previsiones apuntan que el
volumen total de las emisiones de las eléctricas, por ejemplo, será de 94
millones de toneladas anuales mientras que el Gobierno les ha asignado 88
millones de toneladas.
'Deja un déficit de tan sólo seis millones de toneladas. La tónica de estas
propuestas es la de otorgar básicamente los mismos niveles de consumo', explica
Josep Prats de Ahorro Corporación.
Chicago y Australia, las pioneras
Las empresas que han acudido al mercado de emisiones no oficial que funciona
en la actualidad en Europa son generalmente productoras de electricidad,
petroleras, empresas de gas, además de instituciones financieras. Shell y Nuon,
en concreto, protagonizaron la primera compraventa. Las operaciones se cruzan de
dos maneras, bien directamente entre las empresas interesadas o a través de
intermediarios. Se negocian contratos con vencimiento en diciembre de 2005, 2006
o 2007.
El comercio de dióxido de carbono no es algo nuevo. En la Bolsa de Chicago la
industria de EE UU también intercambia polución a través de un mercado
voluntario bautizado como la Bolsa del Clima (Chicago Climate Exchange en inglés).
Empresas de la talla de Alcoa, Dupont, Stora Enso o International Paper
participan en este mercado cuya finalidad es reducir los gases contaminantes en
Estados Unidos un 4% para 2006. Australia también cuenta con un mercado similar
en New South Wales.
Fuente:
rebelion.org