La
utilización de combustibles, como los derivados del petróleo, son en la
actualidad el principal medio energético por el que se rigen las industrias y
los mecanismos de transportes. Pero, cuánto tiempo más puede durar este
recurso irreversible, aquel de constante precio en alza y principal causante de
los daños al medio ambiente.
En
el marco de esta discusión, el encuentro de energía y desarrollo sustentable
celebrado recientemente en el último Forum de Barcelona, asegura drásticamente
que las reservas de petróleo en el mundo no superan los 60 años, e inclusive
se estima que para la próxima década ya se divisarán conflictos en el tema,
antecedentes que preocupan a los gobiernos y países industrializados, que ya
deben considerar nuevas alternativas ante un tradicional recurso que parecía
inagotable, y no lo es.
100% natural
Pensando en el combustible del futuro, Alemania, quien lleva la delantera en
materia de energías renovables y alternativas, se sitúa en la actualidad como
la principal potencia para fomentar las nuevas opciones energéticas que pronto
se familiarizarán con nuestro entorno.
Las técnicas modernas contemplan importantes soluciones, como la energía térmica
solar, o fotovoltaica, aquella que por medio de paneles permite la generación
de electricidad de hasta 300 gigavatios por hora, según los últimos alcances
obtenidos por la empresa germana Solar Millenium AG, quien se apronta a
construir más de 1.1 millones de metros cuadrados en la región española de
Guadix.
Otra importante alternativa que supone el uso de desperdicios orgánicos
provenientes de sustancias animales y vegetales, es la conocida como
“biomasa”, técnica que emplea desechos, como madera o estiércol, para
convertir por medio de generadores, combustible y electricidad. En proporción,
se requieren 150 mil toneladas al año para generar 200 millones de Kw/hora
equivalente a un consumo medio anual de 55 mil familias.
En otra área, la utilización de agua como medio de energía es también un
desafío impulsado por la técnica contemporánea, y es por ende el hidrógeno
suministrado en las ya conocidas “pilas de combustible” las que se sitúan
como otra de las próximas opciones renovables. Por medio de la fusión de hidrógeno
y oxígeno, las pilas de combustible son capaces de generar grandes cargas eléctricas
dispuestas a entregar megavatios de energía para consumo industrial o pocos
voltios, ideales para computadoras de bolsillo.
Esta tecnología es la que ha arrojado mayores investigaciones, por ser el hidrógeno
la sustancia que se prevé será la más explotada en los próximos años, dado
sus bajísimos índices contaminantes y su perfecta aplicación para los vehículos
del mañana, aquellos que están diseñados como prototipos domésticos y para
el transporte público, siendo este último ya utilizado en Europa.
Limitaciones y beneficios
Las principales ventajas de las diversas alternativas calóricas y eléctricas
del futuro son principalmente su baja carga contaminante, las que pueden llegar
a índices cercanos a cero gracias a los mecanismos de transmisión y generación
para los diversos medios a utilizar, como transporte o consumo doméstico e
industrial.
Fuente:
elsur