La
humanidad ya dispone de la capacidad científica, técnica e industrial para
frenar el problema del cambio climático en un plazo estimado de 50 años. Así
lo demuestra un reciente estudio elaborado por la Universidad de Princeton
(EE.UU)
Es
estudio publicado esta semana en la revista "Science", que propone
quince medidas para estabilizar en 500 partículas por millón los niveles de dióxido
de carbono (CO2), gas causante del cambio climático en nuestro planeta, de
manera que pueda invertirse la tendencia a partir de 2054, cuando sí existan
las tecnologías necesarias que permitan acabar con el problema.
Se
calcula que las emisiones de carbono procedentes de la quema de combustibles fósiles
(petróleo, gas natural y carbón), que han aumentado un 1,5% de media en los últimos
30 años, lo seguirán haciendo al mismo ritmo hasta alcanzar el doble de la
concentración actual de carbono en las próximas cinco décadas. Se llegará así
a triplicar los niveles preindustriales de CO2 en la atmósfera, cuando se
encontraba en una concentración de 375 partes por millón.
Como muestran diversos estudios que relacionan el aumento de estos niveles con
el cambio climático que sufre nuestro planeta, se prevé un significativo
calentamiento global a lo largo de este siglo, cuyos efectos se estiman, entre
otros, en un descenso de la producción agrícola, la aparición de nuevas
amenazas para la salud y el incremento de fenómenos meteorológicos extremos,
tales como huracanes, sequías y olas de frío o calor, que ya llevan afectando
a diferentes regiones del planeta en las últimas décadas.
7.000 millones anuales
Sin
embargo, el avance del efecto invernadero y, por extensión, sus consecuencias,
podrían frenarse si las emisiones se mantienen estables los próximos 50 años
en los 7.000 millones de toneladas anuales de CO2 que se producen ahora. De esta
manera, podría evitarse la liberación de aproximadamente 175.000 millones de
toneladas hasta el año 2054, que se acumularían en la atmósfera en el caso de
llegar hasta los 14.000 millones anuales previstos para entonces.
Para
conseguir este objetivo, los profesores Stephen Pacala y Robert Socolow, autores
del estudio, proponen quince medidas, cada una de las cuales reduciría las
emisiones anuales en mil millones de toneladas. Varias combinaciones de siete de
ellas serían entonces posibles para frenar el incremento de las emisiones. Eso
sí, sin dejar de satisfacer las necesidades energéticas mundiales, que además
se verán incrementadas sensiblemente por la presión demográfica.
Ante esta perspectiva, la solución para poder abastecer un consumo cada vez
mayor no sólo pasa por mantener los índices de emisión actuales, sino que éstos
tendrían que reducirse prácticamente a cero. Para ello, el estudio incide
sobre todo en dos puntos: la necesidad de explotar energías limpias, con
emisiones de carbono muy limitadas o inexistentes, y desarrollar la capacidad de
almacenamiento de CO2, utilizando los depósitos que ya existen bajo tierra.
Además, estas medidas contemplan cambios en las actuales técnicas forestales y
agrarias con el fin de conseguir maximizar su producción sin tener, por ello,
que aumentar las emisiones.
Éste es sólo el primer paso, pero todavía quedaría mucho por hacer. Para que
este plan global tenga éxito, las propuestas deben ir acompañadas de una
investigación continua para encontrar fuentes de energía alternativas, ya que
serán necesarias nuevas medidas después de estos 50 años si se quiere acabar
definitivamente con el calentamiento del planeta.
Fuente:
consumer.es