Abogados
de Chevron Texaco y de la parte que acusa a esta compañía petrolera
estadounidense de contaminar la selva amazónica ecuatoriana, intercambiaron el
martes acusaciones antes de que se inicien las inspecciones judiciales en el
terreno.
"Me
han atribuido, falsamente, un delito al decir que yo he dado instrucciones para
que se adultere evidencia y ejecutaré acciones legales en contra del
representante de Chevron Texaco", afirmó a la AP Alberto Wray, abogado
ecuatoriano que encabeza una demanda contra Texaco en Ecuador.
En rueda de prensa en Quito, el consejero general de esa empresa para Latinoamérica,
el brasileño Ricardo Reis Veiga, afirmó que los demandantes, enterados de los
sitios que el juez seleccionó para ser inspeccionados, "han perforado
varios pozos a lo largo de estos sitios violando el proceso judicial".
Añadió que "los señores demandantes por orden de sus abogados, han
destrozado vegetación alterando completamente las condiciones ambientales que
existían (en la zona que será revisada)".
Wray dijo que demandará legalmente a Reis Veiga.
Wray representa a 30.000 habitantes de la selva amazónica ecuatoriana que
acusan a Texaco de haber contaminado la selva cuando operó en la zona entre
1972 y 1992 y, según los demandantes, dejó abiertas o mal selladas más de 600
piscinas tóxicas, presuntas causantes de enfermedades a las personas y
animales, además de dañar cultivos y agua.
Para Luis Yanza, coordinador de la parte demandante, esta posición de la
empresa "es una desesperación. Ellos saben que tenemos las pruebas, las
evidencias, y con las inspecciones vamos a demostrar en la práctica, en los
hechos, la contaminación".
Sin embargo, Rodrigo Pérez, representante de la empresa en Ecuador, reiteró
que la compañía que debe hacerse cargo de cualquier demanda es Petroecuador,
la empresa estatal que fue socia de Texaco durante su operación en el país.
Los representantes de la compañía recuerdan que Petroecuador asumió en 1992
todas las obligaciones del consorcio que tenía con Texaco.
"La compañía entiende los desafíos que han debido afrontar los
habitantes, pero rechaza con toda firmeza la pretensión de que la compañía
sea responsable de los hechos que se le quieren inculpar", dijo Jaime
Varela, presidente de Chevron Texaco-México.
El juicio en marcha, se inició en la Corte Superior de Lago Agrio, a 180 kilómetros
al noreste de Quito, en octubre del 2003, y se reinicia el miércoles con las
inspecciones judiciales, en medio de la selva, donde los acusadores esperan
demostrar que bajo delgadas capas de tierra, Texaco solamente escondió grandes
cantidades de crudo y sus residuos, afectando a la población y a la naturaleza.
Texaco solicitó en julio a la Asociación Americana de Arbitraje, en Estados
Unidos, que intervenga solicitando a Petroecuador que asuma la responsabilidad y
responda por la supuesta contaminación, que podría costar, según datos de los
demandantes, más de 6.000 millones de dólares.
Fuente:
miami.com