Daniel Musi miembro de la Sociedad Rural Argentina habló sobre la aplicación del sistema en Argentina y en el mundo.
La trazabilidad está en el centro del debate y las opiniones de los especialistas son seguidas con atención por productores, industriales y empresarios. Uno de ellos es ingeniero Daniel Musi, quien participó de las jornadas para elaborar "Propuestas para una ganadería mejor", realizadas en el marco de la 115º Exposición Rural de Palermo. Durante el encuentro que fue organizado por la Sociedad Rural Argentina (SRA) y el Diario La Nación, Musi se refirió a la trazabilidad en nuestro país y en el mundo.
Para el especialista, la trazabilidad es sinónimo de información."En un esquema de trazabilidad el animal es identificado en el campo y registrado en una base de datos, en la cual se irá incorporando toda la información hasta que llega al consumidor. Este proceso permite asegurar la calidad. Los costos del sistema de trazabilidad no son los mismos a nivel productor que a nivel de la industria. La información y las exigencias en las etapas productivas son pocas en comparación con el resto del proceso", consideró.
"Los componentes del sistema incluyen los dispositivos de identificación, manejadas por operadores que generan bases de datos. A su vez, hay administradores que llevan adelante y auditan el sistema y finalmente están las empresas que certifican el sistema. Para que todo esto funcione como país, es imprescindible un marco regulatorio que establezca las reglas de juego", apuntó
Musi consideró que para generar un sistema de trazabilidad nacional "tiene que existir un consenso entre todos los eslabones de la cadena productiva y además un consenso entre el sector público y privado. El marco regulatorio está condicionado por el costo y financiamiento del sector".
A la hora de hablar de las experiencias internacionales, Musi recordó que la trazabilidad comenzó en Europa en 1997 "determinando la identificación obligatoria de todos los animales presentes en la comunidad y el etiquetado de los productos bovinos. Empezó fundamentalmente por el mal de la vaca loca, pero también por la pérdida de confianza de los consumidores, por el comercio intra comunitario y para el control de los subsidios aplicados. El sistema difundido implica la utilización de dos caravanas con códigos de barras. En algunos países se hace una identificación por lote y no en forma individual".
"En Australia el sistema está gobernado por el Meat & Livestock. Funciona en forma voluntaria a nivel nacional, pero su uso es obligatorio para exportar a Europa. Hay una base nacional de datos, con el animal identificado desde el nacimiento y con programas adicionales dedicados al mejoramiento genético, aseguramiento de la calidad y al manejo de la hacienda. La forma de identificación es un elemento visual junto a uno electrónico. El sistema es de identificación individual", sijo.
En tanto, Canadá cuenta con un sistema administrado por una organización de productores. "Es un sistema obligatorio desde 2001 y tiene que mantener la identificación individual hasta la inspección veterinaria en el frigorífico después de la faena. Los animales son identificados con caravanas con códigos de barras", recapituó el especialista.
Uruguay tiene un proyecto de identificación individual con dos caravanas, "pero todavía no se puso en vigencia. En respuesta a la inspección europea de este año tomaron la decisión de comenzar la identificación con la parición de esta primavera".
Al referirse a nuestro país el especialista indicó que "siempre que se discutió el tema se habló de los chips inyectables. Desde 1997 los europeos cuestionaron la forma de identificación argentina. A partir de ese momento hasta la fecha no se tomó una decisión definitiva", y argumentó que "actualmente tenemos cerrados los mercados, no solo por la aparición de la aftosa, sino también por la trazabilidad, debido al fracaso del control de movimientos de hacienda que permitieron la difusión de la enfermedad".
Tras la última inspección de la UE se le exige al Sensa 65 medidas correctivas, de las cuales el 22% están relacionadas con la trazabilidad. "El problema de fondo es nuestro sistema de gestión de información. Por este motivo, la trazabilidad en Argentina será una exigencia del mercado. Esto no va a generar mayor valor agregado, sino que será un costo. El sistema debería ser administrado por una entidad privada pero el productor no tiene que ser un cliente cautivo, deberían poder cambiar de administrador si no están conformes. Como tercera medida, el dispositivo de identificación tendría que ser de libre elección hasta que se genere el marco regulatorio", concluyó Musi.
Ingeniero Daniel Musi
Sociedad Rural Argentina