El Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor (Idec) envió un cuestionario a
diversos organismos públicos preguntándoles sobre la fiscalización del
etiquetado de productos hechos con soya transgénica. La conclusión es que aún
falta mucha información a los consumidores.
Desde el 27 de marzo los consumidores aguardan
el cumplimento de la ley que obliga a etiquetar los alimentos transgénicos.
El Decreto Federal 4680, que instituyó el rotulado de los alimentos para
consumo humano y animal que contengan más del 1% de granos transgénicos
obtenidos por ingeniería genética, encontró dificultades prácticas dentro de
los propios órganos encargados de la fiscalización, además de la resistencia
de las empresas a declarar la presencia de transgénicos en sus productos.
Según el coordinador ejecutivo de Idec, Sezifredo Paz, el gobierno no estaba
preparado para hacer cumplir la ley, y la demora en la estructuración de un
plan de fiscalización específico para los transgénicos ha sido preocupante
para los consumidores, pues no existen medios para saber si los productos a la
venta en el mercado contienen o no granos transgénicos de las zafras 2003/2004
liberados por el gobierno.
Cuestionario de Idec
Para obtener informaciones sobre la actuación de los órganos fiscalizadores,
Idec envió cuestionarios al Departamento de Protección y Defensa del
Consumidor (DPDC) del Ministerio de Justicia, al Ministerio de Agricultura,
Pecuaria y Abastecimiento, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa)
y, en el Estado de São Paulo, a la Vigilancia Sanitaria y la Secretaría
Estadual de Agricultura. El cuestionario indaga, por ejemplo, si la institución
estaba desarrollando acciones de fiscalización, cuáles y sobre qué tipos de
alimentos y de establecimientos; cuáles han sido los procedimientos adoptados;
además de datos sobre recolección y eventual identificación de productos
irregulares.
En respuesta a Idec, el Ministerio de Agricultura informó que está realizando
inspecciones por medio de verificación documental y recolección de muestras
para análisis junto a los productores de bebidas en base a soya, raciones y
concentrados para alimentación animal, alimentos de origen animal, embaladoras
de soya para consumo humano y unidades de productos y almacenamiento de soya.
También citó los laboratorios que utiliza. Hasta mediados de agosto el
Ministerio de Agricultura no había encontrado ninguna irregularidad en cuanto
al etiquetado.
El Centro de Vigilancia Sanitaria de São Paulo afirmó mantener acciones de
fiscalización en el Estado, habiendo ya identificado en análisis de
laboratorio a 11 productos en desacuerdo con la legislación por no indicar en
el embalaje la presencia de organismos genéticamente modificados. De acuerdo
con esa entidad, todos los lotes irregulares fueron prohibidos. La Secretaría
Estadual de Agricultura de São Paulo no respondió.
El DPDC suministró datos sobre la estructura y las estrategias a ser adoptadas
por los órganos del Sistema Nacional de Defensa del Consumidor. Fueron
identificadas 25 categorías de productos sobre los cuales deberán incidir las
acciones de fiscalización, conforme ya informaron los medios de comunicación.
Idec pretende acompañar los resultados de ese trabajo y divulgarlos en su sitio
web.
Anvisa no respondió el cuestionario hasta el cierre de este artículo (24 de
agosto 2004). Idec considera este hecho una falta de respeto a los consumidores.
“Lamentablemente Anvisa mantiene una actitud que favorece a las empresas y
perjudica a los consumidores. Se trata de una grave omisión”, dice Sezifredo.
Idec ha llamado a la población a estar alerta. “Si sospecha de un producto
que contenga transgénicos sin el debido etiquetado -se indica en su sitio web-
denúncielo a los Procons y a las Vigilancias Sanitarias estatales y
municipales, a la Secretaría de Defensa Agropecuaria y a las Delegaciones
Federales de Agricultura en los Estados. También puede entrar al sitio del Ministerio
de Agricultura y pulsar en “Fale Conosco” y registrar su denuncia. (Fuente:
Idec).