En un artículo titulado “Recetas que
cambian cuando cruzan fronteras”, The Wall Street Journal afirma hoy
que varios alimentos exportados por Estados Unidos se producen dentro del país
con más calorías, al gusto de la población estadounidense.
Una porción de queso crema marca Philadelphia,
dice el artículo, “contiene un 14% más de calorías en Estados Unidos que en
Milán. Un envase de mayonesa Hellmann′s comprada en Londres tiene la
mitad de grasa saturada que la mayonesa Hellmann comprada en Chicago. Y las
barritas de cereal All-Bran, de Kellogg, en Estados Unidos tienen casi el triple
de sodio que una comprada sólo al cruzar la frontera en México”.
Las “sorprendentes” diferencias nutricionales se deberían a que “las
compañías de alimentos han adaptado sus recetas para satisfacer los gustos
locales y condiciones de mercado en su intento de crear marcas globales”.
"Los productos en Japón y Europa tienden a ser más saludables", dice
Pete Mattson, presidente de Mattson & Co., una compañía de desarrollo de
productos alimenticios en Foster City, California, entrevistado por el diario.
"El consumidor europeo suele preocuparse más por las cuestiones de
salud".
Los transgénicos
Una gran diferencia es la actitud frente a los ingredientes genéticamente
modificados, señala el artículo de The Wall Street Journal. Los
europeos se han opuesto de manera enérgica a la introducción de estos
alimentos, mientras que los estadounidenses han mostrado escaso interés en el
asunto.
Las normas europeas que entraron en vigencia este año exigen que los productos
con incluso una pequeña cantidad de ingredientes modificados genéticamente
alerten a sus consumidores en sus etiquetas. Los productos en EE.UU., en cambio,
incluyen de forma rutinaria ingredientes modificados, pero no lo suelen
publicitar mucho en sus etiquetas.
De acuerdo al periódico “esta diferencia ayuda a explicar por qué Unilever
usa aceite vegetal para hacer mayonesa Hellmann en el Reino Unido, mientras
utiliza aceite de soya en Estados Unidos, un alimento que normalmente es
modificado genéticamente”. La mayonesa británica tiene alrededor de la mitad
de la grasa saturada que su equivalente en ese país, agrega el diario.
En 2002, Kellogg, con sede en Battle Creek, Michigan, introdujo las barras
All-Bran en México y el producto se vendió bien, cuenta The Wall Street
Journal. “Pero cuando Kellogg probó la misma barra en Estados Unidos, no
se produjo una buena respuesta de los consumidores. Los estadounidenses querían
una barra de cereales más tradicional, no una galleta crujiente. Así que
Kellogg hizo unos pequeños ajustes a la receta para agregarle más sodio,
reducir la fibra y añadir sabores como miel y azúcar integral. Comenzó a
enviar las nuevas barras All-Bran a las tiendas de EE.UU. este verano. Todavía
es muy pronto para juzgar las ventas, dice Kellogg”. (Leer
artículo completo).
Fuente: consumers internacional