La fundación 'Programa Andes Tropicales'
(PAT) ha desarrollado una Red de turismo sustentable en Venezuela, Argentina y
Bolivia en la que han participado empresas españolas como Repsol y Ferrovial y
la Fundación Codespa.
El PAT ha concebido un tipo de alojamientos
rurales, las 'mucuposadas', que ha creado con financiación de la Unión
Europea, y en los que el turista convive con la comunidad indígena y contribuye
a la mejora de su calidad de vida y la protección de amplias áreas naturales.
Al mismo tiempo, los campesinos y agricultores
que habitan estas zonas obtienen recursos "sin tener que destruir los
terrenos colindantes para expandir sus cultivos ni talar partes de bosque
tropical", según explica el PAT.
Esta iniciativa comenzó en Venezuela, y
actualmente el PAT está tratando de expandirla hacia Bolivia y Argentina, con
el objetivo de crear una amplia red de alojamientos ecológicos. La fundación
ha financiado ya once de estas 'mucuposadas' con capacidad para entre entre ocho
y catorce turistas.
Para la financiación el PAT cuenta con más de
un millón de dólares (más de 800.000 euros) de la UE que llegan a través de
la fundación española Codespa y 307.500 dólares (250.000 euros) procedentes
de la Corporación Andina de Fomento (CAF), entre otras instituciones. Con estos
fondos se otorgan microcréditos para remodelar las viviendas campesinas para el
turismo y permitir que los campesinos compaginen así sus actividades agrícolas
con las actividades turísticas.
Las mucuposadas son instaladas siguiendo un
criterio recogido en la red de 'Caminos Posaderos Andinos', que permiten al
turista efectuar un recorrido por los diferentes ambientes de páramos entre
posadas, comunicadas entre sí a través de un sistema de radio. Así la
experiencia llevada acabo en Venezuela se está iniciando ahora en las selvas
Yungas de Argentina y las estepas del Altiplano boliviano.
El turismo rural posee un gran potencial para
el desarrollo sostenible gracias a los beneficios triples que genera: sociales,
ya que garantiza la calidad de vida de las comunidades; medioambientales, porque
facilita la protección de áreas protegidas; así como económicos.
Actualmente este es uno de los modelos de viaje
de mayor expansión en todo el mundo y especialmente en América Latina, ya que
gracias a la gran cantidad de zonas protegidas y parque naturales que posee,
puede ofertar multitud de visitas y actividades.
A través del ecoturismo las mismas poblaciones
locales se convierten en los principales defensores locales de las áreas
protegidas. Además, los ingresos generados cubren las necesidades de estos
pobladores, proporcionan empleo, oportunidades a los jóvenes y reducen el
impacto de las actividades agrícolas tradicionales en el Medio Ambiente.
Fuente: AFP