China abrirá el mercado de la energía eólica a la
industria foránea para reducir los precios e impulsar el todavía precario
sector como una de sus medidas para combatir la carestía energética,
informaron hoy a EFE fuentes de Greenpeace.
"El principal problema de las energías renovables es su costo, que sólo se
reduce después de lanzarlas al mercado. El Gobierno chino se ha dado cuenta y
por eso está alentando la participación extranjera en el sector", aseguró Yu
Jie, responsable del programa de cambio climático de la organización ecologista.
Durante los últimos cuatro días, representantes de Greenpeace y de la
Asociación Europea de Energía Eólica (EWEA) analizaron con las autoridades
medioambientales chinas la nueva legislación sobre energías renovables que Pekín
tiene previsto aplicar a mediados de 2005.
"Aunque no se sabe cuál será
el contenido definitivo de la ley, estamos convencidos de que China va a
impulsar la energía eólica, no como fuente sustitutiva, sino para ayudar al
desarrollo energético del país", explicaron a EFE responsables de la empresa
española Gamesa, una de las participantes en el encuentro.
El sector
eólico ha estado "un poco paralizado" en los últimos años pero tras la alarma
energética encendida este año las autoridades "están animando" a las empresas
extranjeras a participar y aportar su experiencia, apuntaron las mismas fuentes.
Gamesa, uno de los cinco primeros fabricantes de aerogeneradores del
mundo, lleva nueve años instalando su tecnología en el gigante asiático, donde
"a pesar de que el viento no es demasiado fuerte sí se pueden sacar ventajas de
los recursos eólicos".
En este sentido, los representantes de la
compañía española consideraron que el Gobierno chino puede cumplir su objetivo
de copar el doce por ciento de su capacidad energética con las energías
renovables en 2020.
Sin embargo, advirtieron que "este tipo de cálculos
son siempre teóricos" y su consecución depende de la voluntad política.
El crecimiento económico de China ha llevado consigo un aumento de la
demanda energética pero no de la oferta, por lo que Pekín está obligado a
diversificar las fuentes y reducir la dependencia del carbón, que causa daños al
medio ambiente y la muerte de 10.000 mineros cada año.
"Estimamos que en
2005 la grave situación comenzará a aliviarse y que en 2006 se logrará el
equilibrio entre la oferta y la demanda gracias a la medidas de control
macroeconómicas", aseguró hoy el presidente de la Red Estatal de Energía, Zhao
Xizheng.
Además de estas medidas, para responder a la escasez energética
las autoridades chinas han emprendido una masiva construcción de centrales
nucleares e hidroeléctricas al tiempo que estudian la explotación de nuevos
yacimientos de petróleo y gas.
Fuente: EFE