La cámara baja
del parlamento ruso, la Duma, ratificó con una mayoría abrumadora el Protocolo
de Kyoto que busca combatir el calentamiento global.
334
votos a favor y 73 en contra sellaron el futuro de un acuerdo que desde hace
siete años se venía postergando por falta de apoyo.
A
pesar de que aún falta que la cámara alta del parlamento ruso lo apruebe y el
presidente Vladimir Putin -desde hace unos meses su impulsor clave- lo firme,
pocos dudan que esto ocurra y dan el asunto por concluido.
La
medida constituye un paso trascendente para la política mundial en relación al
cambio climático, ya que el acuerdo sólo puede entrar en vigencia con el aval
ruso.
Última
oportunidad
El
Protocolo de Kyoto tiene como meta reducir la emisión de gases que causan el
efecto invernadero, fenómeno que se cree ha provocado el aumento de la
temperatura del planeta.
El
acuerdo ambiental, firmado en la ciudad japonesa de Kyoto, en 1997, exige que
los países industrializados reduzcan sus emisiones de ese tipo de gases en un
promedio de 5% entre los años 2008 y 2012, con relación a los niveles
registrados en 1990.
Hasta
el momento, el Protocolo de Kyoto no había sido más que una declaración de
intenciones pues para entrar en vigor necesita la ratificación de al menos 55
países que sumen el 55% de las emisiones mundiales.
Con
la retirada del país considerado como el mayor contaminador del mundo, Estados
Unidos, en 2001 el acuerdo quedó al borde del abismo y depende del apoyo de
Rusia -que se estima produce el 17% de las emisiones mundiales- para alcanzar
ese mínimo.
A
pesar de la oposición
Pero
altas personalidades del gobierno de Putin se oponían a la ratificación,
particularmente el asesor económico presidencial Andrei Illarionov, quien alega
que el tratado afectará negativamente el crecimiento económico de Rusia.
Moscú
parecía no tener intenciones de aprobar el tratado hasta mayo pasado, cuando el
gobierno de Putin dijo que quería ver al protocolo ratificado.
El
corresponsal de la BBC en Moscú, Steve Rosenberg, sostiene que el cambio de
posición del presidente ruso se debe más a razones políticas que
ambientalistas.
Putin
acordó impulsar la ratificación del Protocolo de Kyoto a cambio del respaldo
de la Unión Europea a su solicitud para ingresar en la Organización Mundial
del Comercio (OMC).
Fuente:
bbc