La
asociación ecologista WWF mantiene una campaña
pública a favor de los planes de Bruselas de reforzar
el control de los productos químicos, mientras que la industria intenta
rebajar su alcance.
Por más que se esfuercen por proteger nuestra salud y la naturaleza, lo
cierto es que los ministros de Sanidad y de Medio Ambiente de los Veinticinco
no escapan a los productos químicos presentes en nuestro entorno. Para
demostrarlo, la asociación ecologista internacional WWF ha publicado un estudio
en el que se asegura que la sangre de nuestros ministros –y, por extensión, la
nuestra– contiene un buen número de productos químicos cuyos efectos son
desconocidos y sobre los que la información pública es insuficiente.
El informe se basa en los análisis de sangre a los que aceptaron someterse el
pasado mes de junio un total de catorce ministros provenientes de trece países
de la Unión Europea. WWF no ha obtenido la autorización para desvelar un
ranking sobre quienes son los más y los menos contaminados. Sólo ha podido
apuntar que los que han presentado niveles de contaminación más bajos han sido
los ministros de Medio Ambiente de Suecia, Estonia y Hungría: Lena Sommestad,
Olavi Tammemäe y Miklós Persányi.
Cristina Narbona
España está representada en este estudio por la ministra de Medio Ambiente
Cristina Narbona, quien ha preferido reservarse por el momento sus resultados.
Aunque fuentes de la propia WWF han explicado que la intención de Narbona es
difundirlos en España en los próximos días.
Los análisis de WWF intentan alertar a los ciudadanos europeos sobre la
presencia en su sangre de un total de 103 productos químicos. El resultado
final ha sido la detección de un total de 55 agentes en la sangre de los
ministros. El menos contaminado dio positivo a las pruebas en 33 casos; el peor
resultado fue de 43. La media se sitúa en 37. Entre los productos encontrados
están algunos utilizados para la fabricación de sofás ignífugos, sartenes anti
adhesivas, cajas de pizzas resistentes a las grasas, PVC, aromas y pesticidas.
Este estudio llega tras el análisis de sangre al que se sometió el año pasado
la comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallström. A principios de este
año, WWF publicó los datos de 39 análisis realizados a otros tantos diputados
del Parlamento Europeo.
Industria contra ecologistas
El estudio de WWF ha sido calificado inmediatamente de alarmista por
fuentes del sector químico europeo, que aseguraron que los resultados están
dentro de los márgenes de seguridad para la salud humana. De hecho, esta
sucesión de estudios se enmarca dentro del pulso entre la industria y los
ecologistas para aguar o reforzar las disposiciones de las nuevas propuestas
legislativas con las que la Comisión Europea pretende establecer controles más
férreos y modernos sobre las sustancias químicas.
El proyecto legislativo había sido inicialmente impulsado por los responsables
de Medio Ambiente de Bruselas y los diferentes gobiernos nacionales de la UE,
hasta que las potentes industrias químicas alemana y francesa lograron que el
canciller germano Gerhard Schroeder, y el presidente galo Jacques Chirac
tomaran cartas en el asunto y pasaran la responsabilidad de las negociaciones a
los titulares de la política industrial.
Fuente:
expansion.com