Un
grupo de científicos australianos y franceses zarpó hoy desde la isla
australiana de Tasmania para estudiar las aguas antárticas y su capacidad para
absorber el dióxido de carbono (CO2), el gas
responsable del llamado efecto invernadero.
La
experta de la División Antártica Australiana Karin Beaumont explicó a agencia
EFE que "los océanos absorben un cuarenta por ciento del dióxido de
carbono de la atmósfera, un equivalente a 1.200 millones de toneladas".
Con el fin de determinar la capacidad de absorción y almacenamiento de las
aguas antárticas o Mar del Sur, partió hoy del puerto de Hobart, capital de la
isla de Tasmania, una misión de científicos franceses y australianos a bordo
del barco L'Astrolabe.
El
equipo medirá los niveles de gases tóxicos en la superficie y en la
profundidad de los mares antárticos durante su travesía de 2.000 kilómetros
hacia la base francesa Dumont D'Urville, en la Antártida.
Asimismo, este proyecto de diez años y que se encuentra en el tercero
determinará qué tipo de cambios afectan al clima de la Tierra.
El científico francés Alain Poisson, de la Universidad de París, indicó a la
agencia australiana AAP que el mar del sur es un área crítica "porque si
algo sucede allí tendrá impacto en el clima del planeta".
"Por ejemplo, hemos visto durante este año caluroso que el mar del sur ha
reaccionado diferente al dióxido de carbono que durante años normales",
indicó Poisson.
Este
es el primer viaje de una serie que efectuará el "L'Astrolabe" en
2004, mientras que el rompehielos australiano "Aurora Australis" tiene
previsto hacer un recorrido similar a finales de este año.
Otra investigación en la que trabaja la australiana Beaumont estudia los
mecanismos de almacenamiento del dióxido de carbono en el mar, lo que
contribuirá a entender el funcionamiento de la naturaleza y la capacidad del océano
para ayudar a reducir los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera.
Beaumont sostiene que del total de gases que absorben los mares, un 25 por
ciento, equivalente a unos 300 millones de toneladas, se almacena en el fondo
del mar, principalmente adherido a los fitoplancton, los organismos vegetales
oceánicos.
Sin embargo, Beaumont descubrió que el zooplancton, que se alimenta de
fitoplancton, tiene la capacidad de devolver el dióxido de carbono a la atmósfera
a través de sus excrementos, cuando éstos se mantienen a flote en la
superficie del mar.
La bióloga marina indicó la necesidad de conocer "qué tipo de plancton
contribuye a la exportación de gases" para saber cómo afectarán los
cambios de la población de plancton en el efecto invernadero.
Fuente:
latercera.cl