Según
un estudio que será difundido este día, esta minoría está más expuesta a
sufrir problemas de contaminación que los otros grupos étnicos del país
debido a que carece de la información adecuada.
Lo
que lleva a muchos de sus miembros a consumir productos altamente contaminados,
como dulces con elevado contenido de plomo, o incurrir en ciertas prácticas
religiosas en que se emplean materiales venenosos, por ejemplo cápsulas de
mercurio.
Tras
compilar datos de múltiples fuentes públicas y privadas, la organización
National Resources Defense Council (NRDC) elaboró una larga lista de
situaciones riesgosas a que están expuestos los latinos en este país.
Por
ejemplo, el 60% de quienes viven a media milla de los cien mayores focos
contaminantes del país, pertenecen a este grupo humano. El condado de Fresno,
cuya población latina es del 44%, tiene la tasa más alta de asma de la nación
después de Nueva York y Chicago. También son hispanos 65% de los niños que
han experimentado contaminación por plomo en el condado de San Bernardino.
Estos
datos llevaron a la congresista demócrata Angelina Hilda Solís, responsable
del prólogo del estudio, a decir que “las familias latinas continúan
soportando el peso de unas condiciones ecológicas muy deplorables”.
Algunos
de esos focos de polución tóxica están ligados a prácticas o gustos muy
arraigados en algunos sectores de esa comunidad, convirtiéndose en una especie
de enemigo interno. El documento de la NRDC, por ejemplo, cita un estudio
realizado este año por el periódico Orange County Register, que atribuyó
el alto índice de intoxicacion por plomo entre los niños hispanos al consumo
de ciertos dulces de origen mexicano que contienen ese metal.
Por
otro lado, el uso de ciertos remedios populares conocidos como greta y azarcon,
manufucturados a base de plomo y aparentemente muy utilizados por los mexicanos,
tambien contribuye a ese tipo particular de contaminación.
El
plomo causa daños al cerebro, el sistema nervioso, los riñones, la hemoglobina
de la sangre y los órganos reproductivos, aumenta la presión arterial y causa,
particularmente en los niños, retraso mental.
El
documento también se refirió a ciertas costumbres religiosas que hacen uso del
mercurio (también conocido como azogue). Los practicantes de la santería y el
espiritismo suelen quemar capsulas con este metal en candelas o lámpara de
aceite o esparcirlo en sus casas mezclado con perfumes.
Los
vapores de mercurio, que poseen una alta volatilidad, causan daños irreparables
al cerebro y al sistema nervioso, y tienden a persistir en el aire por largo
tiempo, por lo que su efecto es a largo plazo.
Otras
áreas que investigó el NRDC fueron la calidad del aire, la polución vehicular
y la contaminación por pesticidas.
La
investigación recomienda que el gobierno destine más fondos para la
investigación con el fin de identificar los posibles problemas de contaminación
que afectan a esa comunidad.
Adrianna
Quintero, principal responsable del estudio y directora de asuntos latinos del
NRDC, dijo en entrevista telefónica que, a pesar de que áreas y ciudades
enteras del país son perjudicadas por los problemas del medio ambiente, el
impacto es mayor en los vecindarios donde residen las minorías de origen
latinoamericano.
Dijo
que el contingente hispano es el más vulnerable del país debido a la barrera
del idioma, y pidió realizar mayores esfuerzos gubernamentales y escolares para
informar de los riesgos del medio ambiente, así como sobre la existencia de
productos tóxicos.
Se
refirió a la existencia de “una brecha informativa” que ha impedido que los
hispanos reciban todas las advertencias debidas sobre esos riesgos, y refirió
que uno de los problemas más graves que enfrentaron los investigadores del
estudio fue la ausencia de fuentes sobre los focos de contaminación entre los
latinos.
Pero
Quintero criticó, además, al movimiento ecologista por excluir a los hispanos
de sus campañas y proyectos.
“Si
uno no está involucrado no sabe cómo actuar y cómo protegerse a sí mismo y
su comunidad”, dijo.
Fuente:
laopinion.com