El
gobierno ruso dio este jueves un paso decisivo para la ratificación del
Protocolo de Kyoto.
El
gabinente del presidente Vladimir Putin aprobó la ratificación del tratado
ambiental y lo envió al Parlamento, donde el Kremlin cuenta con mayoría
propia.
La
medida constituye un paso trascendente para la política mundial en relación al
cambio climático, ya que el acuerdo sólo puede entrar en vigencia con el aval
ruso.
El
Protocolo de Kyoto tiene como meta reducir la emisión de gases que causan el
efecto invernadero, fenómeno que se cree ha provocado el aumento de la
temperatura del planeta.
El
acuerdo ambiental, firmado en la ciudad japonesa de Kyoto, en 1997, exige que
los países industrializados reduzcan sus emisiones de ese tipo de gases en un
promedio de 5% entre los años 2008 y 2012, con relación a los niveles
registrados en 1990.
La
importancia del apoyo ruso
Para
que el Protocolo de Kyoto entre en vigor hace falta la ratificación de al menos
55 países que sumen el 55% de las emisiones mundiales.
Luego
de que Estados Unidos, el mayor contaminante del mundo, se retirara del acuerdo,
tres años atrás, su implementación pasó a depender de la ratificación rusa.
Moscú
parecía no tener intenciones de aprobar el tratado hasta mayo, cuando el
gobierno de Putin dijo que quería ver al protocolo ratificado.
El
corresponsal de la BBC en Moscú, Steve Rosenberg, sostiene que el cambio de
posición del presidente ruso se produjo sólo luego de que la Unión Europea
aprobara su solicitud para entrar en la Organización Mundial del Comercio
(OMC).
Antes
de cambiar de opinión, Putin había bromeado con que el calentamiento global
era bueno para Rusia porque le ahorraría a sus habitantes dinero para comprar
abrigo.
Fuente:
BBC