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| Desarrollo Sustentable II |
En particular, subrayan una necesidad de:
Producir de forma diferente
Consumir de forma diferente
Organizarnos de forma diferente
Producir de forma diferente
El aumento de la eficacia y el reuso de materiales juegan papeles importantes para lograr el desarrollo sostenible. Las compañías e industrias ecoeficientes deben entregar bienes y servicios a precios competitivos que mejoren la calidad de vida de la población, mientras reducen el impacto ecológico y la intensidad del uso de los recursos a un nivel dentro de la capacidad de la Tierra.
¿Cuánto más eficaces necesitamos volvernos? Globalmente, la meta es cuadruplicar la productividad de los recursos para que la riqueza sea el doble, y el uso de recursos, la mitad (este concepto se conoce como el Factor Cuatro).
Será necesario que los países de la OCDE reduzcan el uso de materiales per cápita en un factor de diez.
También, requerirá una reorientación de economías industriales para reducir la escala de actividades contaminantes y crear nuevas oportunidades para empresarios.
La nueva generación de pequeñas y medianas empresas que operan dentro de un marco de desarrollo sostenible, extenderán nuestra comprensión de tecnologías apropiadas y su contribución a la creación de modos de vida sostenibles.
En los países en vías de desarrollo, el logro del desarrollo sostenible requerirá un aumento del ingreso nacional global de aproximadamente del 5 al 6 por ciento anual. Sin embargo, para que esto ocurra sin degradar aún más el medioambiente y la sociedad, el crecimiento debe ser cualitativamente diferente que en el pasado.
Consumir de forma diferente
El consumo mundial aumentó en una proporción sin precedentes en el siglo XX. Los gastos de consumo privados y públicos ascendieron a 24 billones de dólares en 1998, dos veces el nivel de 1975 y seis veces el de 1950. El consumo en sí mismo no es malo, todos los seres vivientes deben consumir para mantener su existencia biológica. El problema real es el nivel, los patrones y los efectos del consumo.
Para muchos en los países en vías de desarrollo, los niveles del consumo y los patrones actuales resultan insostenibles. El impacto medioambiental y social se siente tanto en el ámbito local como mundial. Localmente, se observa un incremento de la contaminación y un sentimiento creciente de alienación en las comunidades. Mundialmente, los cambios climáticos y la reducción de la capa de ozono constituyen dos crudos recordatorios del impacto de los niveles de consumo.
La huella ecológica constituye una herramienta útil para determinar la extensión de nuestro consumo. Muestra cuánta tierra productiva y agua necesitamos para generar todos los recursos que consumimos y para absorber los desechos que se producen. A estas alturas, la huella ecológica del género humano puede que sea un 30 por ciento más grande que el espacio ecológico que el planeta puede ofrecer.
La clasificación de huellas ecológicas muestra qué países son más sostenibles ecológicamente, y cuáles son los que funcionan según un déficit ecológico. Un norteamericano promedio presenta una huella ecológica 1,7 veces más grande que la de una persona en Suecia, 3,8 veces la de alguien en Hungría o Costa Rica, y más de 9 veces la de un individuo de la India. Es importante, sin embargo, darse cuenta que estos promedios ocultan desigualdades entre los países. Más de 100 millones de personas de naciones ricas sufren pobreza.
Los gobiernos y el sector comercial pueden colaborar para responder a las necesidades de transporte de las personas al invertir en un sistema mejor de locomoción colectiva y trabajar en conjunto con comunidades para crear nuevas leyes de división de distritos que permitan vivir, trabajar y comprar dentro de un mismo vecindario.
Organizarnos de forma diferente
El modo en que nos organicemos y establezcamos las pautas que dirijan nuestras acciones, jugará un papel principal al establecer si nos dirigimos o no hacia caminos más sostenibles.
La participación pública puede:
* Ayudar a establecer buenos caminos para el desarrollo sostenible.
* Mejorar el entendimiento y las relaciones.
* Incrementar el entusiasmo de participar, lo que lleva a una mejor implementación de las decisiones.
* Enriquecer la comunidad y desarrollar capital social.
También es necesario reducir la corrupción para lograr el desarrollo sostenible. Se ha comprobado conduce a ignorar el interés público y deformar los mercados competitivos. Gobernamos nuestras economías a través de un complejo despliegue de normas, leyes e incentivos de mercado. Lamentablemente, las estructuras impositivas, los pagos a los productores, el soporte de precios y las prácticas como las de subsidios perversos, infligen un efecto perjudicial tanto para la economía como para el medio ambiente. Asimismo, éstos a menudo son distribucionalmente regresivos, beneficiando mayormente a los adinerados (por lo general grupos con intereses políticos) mientras se drena el presupuesto público.
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