La decadencia de nuestra ganadería vacuna no puede revertirse perfeccionando los métodos heredados desde épocas coloniales
Resulta mas fácil y productivo establecer un moderno sistema integral de trazabilidad, capaz de ofrecer las garantías que hoy exige el desconfiado consumidor externo.
Gradualmente y desde hace años, el país se fue quedando con una ganadería carnicera estancada y de baja rentabilidad. Con bajo peso específico en el PBI del año 2000 ( +- 1,5 %) Representando sólo el 2,7 % de las exportaciones totales.
En el año 1998 su facturación global fue de aprox. $ 5.000 millones, (apenas por encima de la lechería, que facturó unos $ 4.000 Mills. Cuya producción creció además casi un 70% en la década del 90) La producción nacional –oficial - de carne bovina oscila alrededor de los 2,7 mills. de toneladas desde hace muchos años. Y tampoco tributa su 10,5 % de IVA casi el 50 % del stock, ya que la AFIP solo posee un registro de 28 millones de cabezas.
Hasta el año 2000 el consumo interno de la carne vacuna (+- 88%) sostuvo la producción, la exportación del 12 % restante significó, sin embargo, un importante factor de valorización para los precios del mercado. Al disminuir las exportaciones, la presión de ventas sobre el mercado interno hace bajar los precios (como lo estamos viendo hoy, a fines del 2001).
Hubo importantes inversiones para responder al negocio que suponía la nueva condición de país "Libre de Aftosa". (Frigoríficos,Grupo SER, Pilagá, Cresud, etc.) Desde 1994 la enfermedad clínica desapareció y el sueño de subir un escalón sanitario tan importante se fue haciendo realidad. Pero...volvimos atrás.
Recordemos que la kafkiana erradicación de la Aftosa en Argentina tuvo como única bandera el aumento del precio de nuestras carnes. Esto podría ser válido en los 70, pero no lució bien en el 99, ya que el mundo de la carne había cambiado bastante. Y el optimismo pasó a basarse en la apertura de mercados exóticos y la asignación graciable de cuotas. Pero estos avances loables se frustraron.
Sin embargo no se tuvo en cuenta lo que significa producir sin Aftosa. Pues se trata de una plaga que afecta gravemente la productividad de un sistema ganadero. La velocidad de crecimiento y engorde, la planificación y aún la reproducción están directamente afectados por la Aftosa. Por algo es el "cuco" de todos los países que crían ganado. La productividad alta baja los costos de producción y nos permite competir.
El shock producido en Europa por BSE fue seguido por los brotes de Aftosa, ingenuamente ocultados aquí. Luego apareció en Uruguay (que intentó contenerlo con "rifle sanitario", y con menor intensidad en Brasil. En Europa también hubo casos, en Francia, Holanda, Irlanda e Inglaterra. Los dos primeros recuperaron su estatus anterior, pero los dos últimos siguen sacrificando animales. (Inglaterra sacrificó aprox.3.5 millones de cabezas)
Argentina queda prácticamente fuera del mercado externo de carnes frescas, mientras tanto su industria exportadora se vuelca a las carnes termoprocesadas. Los frigoríficos están en crisis profunda, si no se restablecen las exportaciones habrá quebrantos. Otros proyectos se desactivan "hasta que aclare".
El segundo semestre 2001 se dedica a la inmunización antiaftosa y a esperar que los enojados europeos nos perdonen y retornemos a la cuota Hilton. Y esto a su vez abra otros mercados para cortes frescos: Chile, Israel, etc. Será en el 2002, ya que el 2001 se nos está pasando.
Pero, en el 2002 la CEU tiene previsto exigir Trazabilidad a partir de la identificación individual del ganado . Una exigencia que Argentina no puede satisfacer hoy. Tal vez la Comunidad vuelva a postergar esa condición..., tal vez no. ¿Y entonces ¿Quedaremos nuevamente out
¿ Que deberíamos hacer ahora ?
Volver al mercado externo haciendo el marketing de la carne Argentina. Sin desconocer que tenemos Aftosa, y debemos controlarla nuevamente, poseemos el valor agregado que realmente interesa al consumidor: Gando Pastoril
¿Qué significa esto?
Menor cantidad de grasa intramuscular
Menos colesterol
Mayores cantidades de Omega 3
Mayores niveles de CLA
Mayor proporción de antioxidantes
Presencia comprobada de anticancerígenos naturales.
Estos aspectos responden plenamente a las aspiraciones de los países desarrollados en cuanto a la seguridad alimentaria se refiere. Concepto íntimamente relacionado con el de bienestar animal, presente y explícito en la legislación europea. Ya que se deduce, con lógica y datos aportados por la ciencia, que un animal que sufre el estrés, por las condiciones tecnológicas que condicionan su vida, genera un organismo anormal, antinatural, que perjudica al que lo consume.
Otro factor decisivo es el gusto que tiene nuestra carne vacuna. Hecho bastamente reconocido por ciertos países, como Alemania, que verdaderamente extraña no tenerla. Durante el corto período en que fuimos libres de Afosa, nuestro bife se abrió camino en cadenas de hoteles 5 estrellas de Asia y EEUU, donde se lo recibió como un producto exquisito, para consumidores exigentes de alto poder adquisitivo.
La Fiebre Afosa no representa ningún peligro para el ser humano, pero la Vaca Loca si. Argentina es reconocidamente libre de esa terrible enfermedad y tiene bajísimo riesgo de tenerla. Esto no lo pueden decir otros países de bajo riesgo también, como Brasil, por ejemplo, ya que dejaron importar harinas de carne de origen inglés, producto de sus matanzas provocadas por los primeros episodios de BSE.
Es decir que tenemos carne premium pero no podemos venderla, en el 2000 solo representamos el 5,7 % en el comercio mundial de carnes vacunas, ocupando el 7º puesto, debajo de Nueva Zelandia,Canadá, CEU, Brasil, EEUU y Australia.
Pero ¿Cómo volveremos al mercado externo?
El mercado mundial sufre de aguda desconfianza, en Europa el consumo de carne vacuna bajó un 30% y es reemplazado por aves y cerdos. Se desconfía además de Argentina porque ocultamos que teníamos Aftosa. Los mercados piden garantías. Piden certificación de origen. Piden absoluta seriedad.
Piden Trazabilidad. Y Argentina les puede ofrecer
Mario E.Pugliese
Presidente de Triagro S.A