Bienvenido!

  INDICE SUSTENTABLE

Ambiental

Agua
Biodiversidad
Biología
Cambio Climático
Aire
Desarrollo Limpio
Impacto Ambiental
Orgánicos
Residuos
Reciclaje
Tecnología Limpia

Humano

Consumo Sustentable
Cooperación
Derechos Humanos
Desarrollo Humano
Educación Ambiental
Protección al Consumidor
Pueblos Indígenas
Responsabilidad Social Empresaria
Solidaridad
Voluntario

Económico

Comercio Justo
Calidad Ambiental
Producción Limpia
Apoyo a Pymes
Micro Crédito
Turismo Sustentable
Comercio _Internacional

Político

Agenda 21
Agenda 21 Local
Desarrollo Local
Transparencia
Servicios
Cursos y Postgrados
Capacitación a Distancia
Boletín Desarrollo Sustentable
Glosario Ambiental
Centro Virtual de Capacitación para el Desarrollo Sustentable
Campus Virtual
Blog D-Sustentable
Consultoría
¿Preguntas?
Que es el Desarrollo Sustentable
Diferencia entre Desarrollo Sustentable y Desarrollo Sostenible
Agenda 21
Agua Vida
Cambio Climático Ya
Comercio Justo y Consumo Responsable
Cuidemos el Medio Ambiente
Consumo Sustentable
Desarrollo y Sustentable
Desarrollo Sustentable
Desarrollo Sostenible
Responsabilidad Social Empresaria


 Colombia narcotraficantes arrasan los bosques

Forestal

Se estima que cada año más de 20 millones de litros de químicos y combustibles usados en el procesamiento de la cocaína y de la heroína terminan en las vertientes del Orinoco y el Amazonas. Sistema de ‘tala y quema’ es el más utilizado por los cultivadores ilegales.





Cali y Bogotá. De manera silenciosa, mientras la atención de la opinión pública se centra en el debate sobre los supuestos efectos nocivos del glifosato, los narcotraficantes han arrasado más de tres millones de hectáreas de bosques y páramos en los últimos quince años.

La cifra a secas tal vez no diga mayor cosa. Pero equivale a darle la vuelta nueve veces a un departamento como Cundinamarca sin encontrar más que pastos o la tierra arrasada por los químicos utilizados en el tratamiento de la hoja de coca o del látex (la leche) de la amapola.

La alerta la lanzaron ayer las autoridades antinarcóticos y el Ministerio del Medio Ambiente, en el marco de una campaña que pretende sensibilizar a los colombianos sobre los alcances de esta situación.

“Si la deforestación continúa, en menos de dos décadas un perímetro equivalente a los departamentos de Antioquia, Bolívar y Santander, será desierto”, señaló el general Luis Alberto Gómez, director de la Policía Antinarcóticos.

Para obtener un kilo de coca o amapola se deben talar tres hectáreas de bosque nativo o de páramo. Con esas cuentas, no resulta extraño encontrar en las selvas del Guaviare, en la Sierra Nevada de Santa Marta o en el Macizo Colombiano grandes claros, que amenazan con devorar al verde que aún subsiste a su alrededor.

Lo que advierten las autoridades es que mientras las fumigaciones —que en lo que va corrido del año han alcanzado a 95.000 hectáreas de coca y amapola— se hacen siguiendo los parámetros ambientales, los narcotraficantes no tienen miramientos hacia la naturaleza.

En ese sentido, Gómez dijo que las fumigaciones seguirán por todo el país porque la Policía está segura de su efectividad en la lucha contra el narcotráfico y de que las sustancias utilizadas no son nocivas para el medio ambiente.

“La Policía está direccionada por un Plan de Manejo Ambiental, auditorías externas y la permanente vigilancia de la comunidad internacional con inspecciones, sugerencias y recomendaciones para mejorar las operaciones”, agregó.

‘TALA Y QUEMA’
El proceso de cultivo de coca o amapola es destructivo desde su primera etapa. La modalidad es denominada de ‘tala y quema’, por la que los bosques son primero talados para extraer sus maderas y después quemados, para permitir la siembra.

En la medida en que las tierras se agotan, por hasta cuatro cosechas al año o por la llegada de las fumigaciones, nuevas extensiones de selva y páramo son colonizadas. Pero las primeras fincas son vendidas a otros, especialmente a ganaderos que las compran a precios irrisorios para extender sus tierras de pastoreo y financian a su vez los nuevos cultivos ilegales. Así, el ciclo de destrucción se repite una vez tras otra.

Pero esto es sólo un capítulo del drama. El glifosato que se usa en las fumigaciones es empleado por los mismos sembradores para limpiar de malezas los cultivos de coca. Ese es tal vez el menos dañino de los químicos que emplean los narcotraficantes en el proceso de producción, pues se calcula que cada año, en toda América Latina, 600 millones de litros de precursores químicos van a parar a los ríos.

Gasolina, querosene, ácido sulfúrico, amoníaco, bicarbonato de sodio, carbonato de potasio, acetona y éter son algunos de los ‘ingredientes’ usados sin miramientos en la preparación de la cocaína y la heroína.

Fuente: elpais-cali.terra.com.co




 




Agregar a Favoritos