Postulación del "Modelo Deyna de Agenda 21 Local", puesto en práctica en
España, que ha sido premiado en la Expo 2000 de Hannover y ha sido sancionado
por el "padre" del concepto "agenda" y secretario general de la cumbre de Río
92, el Excmo. Sr. D. Maurice Strong.
Ponencia
"Reflexiones sobre la Agenda 21 Local y
llamada a la reconsideración a los 12 años de Río"
Ponencia presentada por Pelayo del Riego ante
el ICLEI (Friburgo), con motivo del evento que se celebrará en la ciudad de
Aalborg (Dinamarca) denominado: AALBORG+10, en junio de 2004.
Excelentísimos señoras y señores:
En los años 60 del pasado siglo, la comunidad
científica comienza a alertar a las administraciones sobre los grandes
problemas del planeta, pobreza y deterioro medioambiental. Se empiezan a hacer
patentes las interrelaciones físicas e inevitables entre las actividades
humanas y la naturaleza; el medio ambiente resulta ser un sistema complejo, dinámico,
sinérgico e incierto y existe una interdependencia mutua entre el ecosistema y
el sistema socioeconómico que exige una mutua adaptación de ambos. En 1968,
Aurelio Peccei y Alexander King crean el Club de Roma para atender los retos de
esta nueva problemática.
En 1972, además de salir a la luz el primer
informe al Club de Roma de los Medows "The limits to growth", (Donella
H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers y William W. Behrens III) que con
sus aciertos, errores y críticas es todo un aldabonazo en las conciencias de
los dirigentes y de los estudiosos, se comienzan a poner los cimientos para la
reunión de la Cumbre de la Tierra: la Cumbre de Río de 1992, mediante la
primera reunión mundial sobre medio ambiente; la "Conferencia sobre el
Medio Humano", celebrada en Estocolmo del 5 al 16 de Junio de aquel año y
en la que participaron 113 naciones y cuyo secretario general fue el Dr. Maurice
Strong, que dirigió los trabajos previos durante dos años de esfuerzo
intensivo.
A su terminación se produce una importante
declaración. Las conclusiones de esta conferencia, posteriormente, se
recogieron en el Informe Brundtland, titulado "Nuestro Futuro Común",
dirigido por Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra de Noruega. Como
resultado de esta conferencia se instauró el Programa del Medio Ambiente de las
Naciones Unidas (PNUMA).
La ONU estableció en 1983 la Comisión Mundial
sobre Medio Ambiente y el Desarrollo. Tres fueron los mandatos u objetivos
impuestos a la comisión: 1-Examinar los temas críticos de desarrollo y medio
ambiente, y formular propuestas realistas al respecto; 2- Proponer nuevas fórmulas
de cooperación internacional capaces de influir en la formulación de la política
sobre temas de desarrollo y medio ambiente con el fin de obtener los cambios
requeridos; 3- Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos,
organizaciones, empresas, institutos y gobiernos. La comisión centró su atención
en los siguientes temas: población, alimentación, especies y ecosistemas,
energía, industria y el reto urbano.
Cuatro años más tarde, en su histórico
informe, el llamado Informe Brundtland de 1987, esta comisión advertía que la
humanidad debía cambiar de modalidades de vida y de interacción comercial, si
no deseaba el advenimiento de una era con inaceptables situaciones de
sufrimiento humano y degradación ecológica. En este histórico informe emerge
el concepto "Desarrollo Sostenible", al que definió como "aquel
que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de
las generaciones futuras para satisfacer las suyas". El concepto implica
limitaciones. El desarrollo sostenible exige comenzar por distribuir los
recursos de manera más equitativa a favor de quienes más los necesitan: Acabar
con la pobreza. Esa equidad requiere del apoyo de los sistemas políticos que
garanticen una más efectiva participación ciudadana en los procesos de decisión;
es decir, más democracia en los ámbitos nacional e internacional. El
desarrollo sostenible depende de la voluntad política de cambiar.
En 1989, la ONU comenzó la planificación de
la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en la que se trazarían los
principios para alcanzar ese desarrollo sostenible. Durante dos años, numerosos
expertos en todo el mundo se dedicaron con ahínco a la concertación de
acuerdos que jalonaron el camino a Río de Janeiro.
En Río, en junio de 1992, se concertaron dos
acuerdos internacionales, se formularon dos declaraciones de principios y un
vasto Programa de Acción sobre Desarrollo Mundial Sostenible. Este es el
Programa 21, modelo y prototipo de normas tendentes al logro de un desarrollo
sostenible desde el punto de vista social, económico y ecológico.
El Programa 21 exhorta a los gobiernos a que
adopten estrategias nacionales para el desarrollo sostenible. Éstas deberán
elaborarse con la amplia participación de todos los sectores, incluidas las
organizaciones no gubernamentales y el pueblo en general. El Programa 21 coloca
a los gobiernos nacionales a la vanguardia del proceso de cambio, pero destaca
la necesidad de que estos obren en amplia asociación con las organizaciones
internacionales, la empresa, las autoridades locales, regionales, provinciales y
estatales, así como junto con asociaciones civiles y organizaciones no
gubernamentales, y cifra la esperanza de futuro en la participación real y
efectiva de los habitantes de los municipios.
Conforme se señala en el Programa 21, tan solo
mediante un esfuerzo mundial mancomunado se logrará un futuro más próspero y
seguro para todas las naciones. El Programa 21 trata de la pobreza y del consumo
excesivo, de la salud y la educación, de las ciudades y de los agricultores y
ganaderos. A todos incumbe una función. El desarrollo sostenible, se dice, es
el cauce para luchar contra la pobreza y la destrucción del medio ambiente.
A su sombra se han propuesto modelos de Agenda
21 local poco respetuosos con los principios prescritos de participación y de
consenso que han derivado en duplicadas actuaciones técnico-administrativas, de
consultoría, "de arriba hacia abajo", de normativa de calidad, ya
emprendidas por las administraciones que disponen de medios para ello y de
insuficiente eficacia universal para resolver los grandes problemas de la
humanidad que requieren del concurso de todos. Se ha hecho una transcripción
sesgada y deformada de la participación directa, reduciéndola y derivándola
hacia la aplicación de normas de calidad ambiental, como algo inherente e
imprescindible. El Programa 21 está inequívocamente en la línea de reforzar
la sociedad civil, la responsabilidad cívica y de que los ciudadanos dejen de
ser sujetos pasivos por lo mucho que les va en ello y se incorporen al esfuerzo
de la sostenibilidad o sustentabilidad seriamente.
DEYNA (Fundación Desarrollo y Naturaleza) nace
ese mismo año de 1992 como proyecto modélico para la demostración y como
fundación; y desde entonces es fiel seguidora del Programa 21 y considera que
la base de partida e hilo conductor del desarrollo sostenible está en los
municipios, célula básica de las actuaciones medioambientales sobre sus
propias porciones de biosfera, donde los ciudadanos y los políticos tienen un
contacto más estrecho y frecuente, y es posible la concienciación y la práctica
cotidiana real para el cambio de hábitos y actitudes.
Por tanto DEYNA, en lo que se refiere a la
Agenda 21 Local, elabora cuidadosamente y con fidelidad lo expresado por el
Programa 21, en su letra y en su espíritu, un modelo de Agenda 21 Local que
veremos más adelante, con una metodología, profundamente coherente con los
conceptos de agenda y con los postulados del Capítulo 28 del Programa 21, y
plenamente consciente de la importancia de esta nueva institución para alcanzar
el desarrollo sostenible y de la sencillez que debe presidirla (fortiter in re
suaviter in modo): Democracia participativa, consenso, eficacia,
comprensibilidad, concienciación, cambio, presencia de mujeres, asociaciones,
infancia, juventud, sindicatos, empresarios, etc... todo ello en convergencia
con las actuaciones político-administrativas y técnico-científicas a fin de
cerrar eficazmente el círculo universal que requiere el cambio.
El Programa 21 en su Capítulo 28 dice
textualmente al respecto y como objetivos, después de justificar la importancia
de las autoridades locales en esta materia del desarrollo sostenible, en las
Bases para la acción:
28.2,a) "Para 1996, la mayoría de las
autoridades locales de cada país deberían haber llevado a cabo un proceso de
consultas con sus respectivas poblaciones y haber logrado un CONSENSO sobre un
Programa 21 Local para la comunidad". Agenda 21 Local, en palabras de
Maurice Strong, padre de la Cumbre de Río y del concepto Agenda 21 a partir de
1993).
28.2,d) "Debería alentarse a todas las
autoridades locales de cada país a ejecutar y supervisar programas encaminados
a lograr que las mujeres y los jóvenes estuvieran representados en los procesos
de adopción de decisiones, planificación y ejecución".
28.3 "Cada autoridad local debería
iniciar un diálogo con sus ciudadanos, organizaciones locales y empresas
privadas, y aprobar un Programa 21 local. Mediante la celebración de consultas
y la promoción de un consenso, las autoridades locales recibirían aportes de
la ciudadanía y las organizaciones cívicas, empresariales e industriales
locales y obtendrían la información necesaria para formular las mejores
estrategias. El proceso de consultas aumentaría la conciencia de los hogares
respecto de las cuestiones relativas al desarrollo sostenible. Los programas, la
política, la legislación y las reglamentaciones de las autoridades locales
para lograr los objetivos del Programa 21 se evaluarían y modificarían sobre
la base de los programas locales aprobados en el marco del Programa 21...".
Hay que recordar, aquí además, que en su Capítulo
25 ha dicho remarcadamente: 25.12 "Es menester que se tengan plenamente en
cuenta los intereses concretos de la infancia en el proceso de participación
relacionado con el medio ambiente y el desarrollo".
Esta participación la prescribe en el Capítulo
27 para las ONG y en el 26 para las poblaciones indígenas.
A continuación, me permito realizar unas
reflexiones sobre la Agenda 21 Local instituida por el Programa 21 (consensuado
en Río-92 por 179 países entre ellos España) y lo que se viene haciendo como
Agenda 21 Local:
1º.- Se identifica la Agenda 21 Local con una
costosa auditoría (con diagnóstico) medioambiental, previa, substancial,
imprescindible e inherente. El Programa 21, que sí sabe lo que son las auditorías
medioambientales, no se ha olvidado de ello, ya que las prescribe en su capítulo
30 para las empresas industriales. Es el único caso en que habla de auditorías
a lo largo de sus casi 700 páginas. En ningún caso lo hace cuando en su Capítulo
28 instituye la Agenda 21 Local.
2º.- Según el Capitulo 28 del Programa 21,
para 1996, en cuatro años, deberían haberse implantado la mayoría de las
Agendas 21 Locales (esto es más de 500.000 en el planeta). ¿Cómo podría
prescribir este tiempo si pensase en auditorías o diagnósticos
medioambientales? El resultado de este planteamiento, carísimo, es que en 11 años
se han implantado menos de 7.000 Agendas 21 Locales en el Mundo y el 65% de
ellas en Europa. ¿Es esto lógico? ¿Las Agendas 21 Locales son para municipios
ricos y los pobres deben esperar? A este ritmo de 700 anuales hacen falta ¡1.500
años! para implantar el millón de Agendas 21 locales pendientes (15 siglos).
3º.- En el Capítulo 28 del Programa 21
prescribe únicamente la participación directa, real y efectiva de los
ciudadanos (insiste reiteradamente en la de mujeres, jóvenes, indígenas y
hasta niños) y el consenso con las autoridades locales, como algo practicable y
accesible en todo el mundo. Y añade: "... mediante la celebración de
consultas y la promoción de un consenso las autoridades locales recibirán
aportes de la ciudadanía..." ¿Es esto posible con encuestas, sondeos o
breves foros que suelen ser simulacro de participación o lo es con la
participación real, directa y efectiva que proponen el Programa 21 y el modelo
DEYNA?
4º.- El único vehículo y el más idóneo de
la imprescindible incorporación al desarrollo sostenible de la población en
general es la Agenda 21 Local. Si no la practican los ciudadanos de cada
municipio de verdad, de nada servirá que se predique el desarrollo sostenible
con slogans Es una actuación específica y especial prescrita por el Programa
21 "desde abajo hacia arriba". Las demás actuaciones que prescribe el
Programa 21, agendas y estrategias son casi todas, si no todas, "desde
arriba hacia abajo" (estados, gobiernos, administraciones, técnicos y
científicos).
5º.- El Programa 21 es un programa para
"el cambio" y el cambio es difícil; hay resistencia, exige renuncias
y abandono de hábitos de mucha entidad y arraigo. Este cambio solo es posible
si se consigue una concienciación profunda y seria de los 6.000.000.000 de
habitantes del planeta o del mayor porcentaje posible. Esta concienciación sólo
puede surgir de la participación real y efectiva de ellos como lo entiende el
Programa 21 y apunta repetidas veces. No son suficientes para ello los métodos
del márketing que suelen ser adecuados para estimular el ir a más o a mejor,
no al menos en algunos casos, o a cambios radicales más o menos duros.
6º.- Se ha mezclado la Agenda 21 Local con las
normas de calidad ambiental (ISO, EMAS) sin razón alguna que lo justifique y
que tienen su campo de acción, su ámbito y contra las que no estamos, en
absoluto, como es lógico. La Agenda 21 Local es un plan de acción socioeconómico,
sostenible y vinculado a la solidaridad intergeneracional concertado entre los
ciudadanos y sus autoridades locales para bien del territorio de su municipio;
así de sencillo. No es algo reducido solo al "medio ambiente" o a la
"calidad ambiental urbana" y menos con imprescindible intervención de
técnicos, como se suele dar a entender. Algunas Agendas 21 Locales que se citan
como ejemplo son planes de urbanismo y demoliciones controladas para cambiar de
calidad turística, se les llame como se les llame. Actuaciones legítimas y
positivas sin duda, pero que no hay razón alguna para denominarlas Agendas 21
Locales y confundir a los destinatarios naturales de estas.
7º.- La Carta de Aalborg (Dinamarca) fue
firmada el 17 de mayo de 1994 en la ciudad danesa de Aalborg por líderes
locales europeos convocados a la Conferencia Europea de Ciudades y Pueblos
Sostenibles (cities&towns), promovida por el "International Council for
Local Environmental Initiatives" (ICLEI), organismo aparecido en 1990 en el
Congreso Mundial de los Gobiernos Locales para un Futuro Sostenible, y que ha
propiciado el concepto europeo de Agenda 21 Local de las auditorías y los diagnósticos,
alejado de la necesaria participación efectiva y real de los ciudadanos e
imposible de llevar a efecto en el 90% de los municipios del planeta.
Sin duda la metagoge de refugiarse las
autoridades locales tras el concepto "ciudad europea", que dicen
firmar el documento, no consigue que aparezca un asomo serio de esa sustancial
participación ciudadana prescrita por el Capítulo 28 del Programa 21, que es
el documento que instituye la Agenda 21 Local. El concepto municipio no cuenta,
sino el de ciudad (que es insostenible por definición), y el consenso que cita
no parece otro que el producido o producible entre grupos políticos. En el
original en inglés nunca aparece el Programa 21, sino Agenda 21, lo que sin
duda desvincula un tanto, pues el Programa 21 se sigue editando por la ONU bajo
el mismo nombre de Programa 21 aunque coloquialmente se le denomine Agenda 21
Global o Agenda 21 a secas. La universalidad de las acciones no parece
preocuparle. La autocomplacencia en los indicadores europeos (Europa representa
el 6.6% de la superficie del planeta y el 12% de su población) no nos conducen
a una solución significativa dados los efectos "rebote" atmosféricos,
marinos, etc. Los indicadores publicados por el PNUMA (GEO= "Global
Environmental Outlooks") son planetarios y se llevan a efecto a través de
más de cien observatorios. Entendemos, por tanto, que es más relevante para el
bienestar del planeta la conducta del 88% de la población mundial que se ubica
en el 93.4% de la superficie de tierra firme. Europa debe ofrecer soluciones y
buenos ejemplos universales por sencillos que parezcan y no recrearse sólo en
excelencias y exclusividades.
Los líderes locales, concepto común en su
desarrollo, que la convierte en un documento corporativista, sin duda, tienen un
papel protagonista en las otras Agendas 21 (nacionales, autonómicas,
administrativas, provinciales, etc.) o en el noble empeño de llevar adelante
planes de excelencia, de gestión ambiental, de calidad mediante auditorías,
diagnósticos, etc. El papel de los líderes locales en la Agenda 21 Local es
convocar a los ciudadanos de los municipios a dialogar con ellos y a pactar un
plan de acción local tal como prescribe lisa y llanamente el Programa 21. La
Agenda 21 Local es especial, ineludible y debe ser implantada, como poco, en más
de 1.000.000 de municipios o territorios similares, en todo el planeta y debe
tener alcance popular de verdad y es muy inteligente que así lo haya concebido
el Programa 21, pues era el único segmento de población (nada menos que la
gran mayoría de los 6.000.000.000 de habitantes del mundo) que faltaba por
integrarse e implicarse directamente en el desarrollo sostenible. Si este
segmento no se incorpora de verdad y conscientemente a la tarea no habrá nunca
desarrollo sostenible.
El resultado es que la participación se relega
a un foro testimonial a manera de trámite a cumplimentar y eso no es, y termina
en encuestas y sondeos. La Carta de la Tierra, un documento participado de
verdad, sí es un decálogo del desarrollo sostenible de validez universal que
merece ser conocido y practicado. Léanse su contenido y sus prescripciones y
compárense con las de otros documentos. A esta Carta de la Tierra se adhiere
plenamente el modelo DEYNA de Agenda 21 Local y a ella se han adherido más de
200 ayuntamientos españoles formal y solemnemente por mor de la difusión hecha
en el 2002 por DEYNA, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, que la
remitió a los 8.104 ayuntamientos de España. La Declaración de Cork, de la
UE, en 1996, viene a sancionar la importancia de la participación para el
desarrollo sostenible, igualmente.
8º.- El coste de las Agendas 21 Locales no
puede ser un inconveniente para su implantación. De los más de 1.000.000 de
municipios del mundo, la abrumadora gran mayoría no dispone de recursos, pero sí
de ciudadanos, de indígenas, de mujeres, de jóvenes, de personas al fin,
dialogantes y de políticos esforzados que pueden reflexionar y acordar
conductas y objetivos y concienciarse. Para ello requieren sólo una simple
formación y un estímulo para iniciar el proceso, un proceso sencillo y breve.
9º.- La Agenda 21 Local de cada municipio para
dar cumplimiento a su finalidad concienciadora debe ser conocida, leída o
escuchada por cada ciudadano. ¿Es posible esto con esos compendios de datos que
suelen ser las Agendas 21 Locales al uso que nadie va a leer? Datos que ya se
conocían y constaban en archivos de administraciones y que se suelen aportar
mezclados a metodologías crípticas, anglicismos y gráficos complejos, análisis
Dafo, ratios, ecuaciones, etc., propios de escuelas de negocios y posgrados, o
indicadores (que son materia de técnicos estadísticos y organismos
administrativos de control muy especializados y al menos de entidad provincial).
Todo esto parece tender a vestir actuaciones (quizás tenga algo que ver el 5º
Programa de la UE y los recursos ofrecidos por los leader y los proder) que se
van a quedar condenadas a vegetar en los ayuntamientos. Un breve documento
consensuado, en el que constan sintéticamente los objetivos del municipio para
los próximos años y que va firmado por los participantes, a quienes todos los
habitantes de cada municipio conocen, sí que produce concienciación, voluntad,
masa crítica y puede movilizar hacia el desarrollo sostenible a todos los
municipios del mundo en poco tiempo, el poco que tenemos.
10º.- La Agenda 21 Local no es algo que se
hace y "ya hemos cumplido con esta obligación o requisito para que nos
consideren políticos muy modernos y enterados..." o, como comercialmente
se les ofrece, ante su ignorancia en el tema, a algunas autoridades locales:
"les hacemos a ustedes la Agenda 21 Local". Deben hacerla los
habitantes del municipio y sus autoridades en conjunto; y ser algo vivo y en
continua evolución y renovación en el futuro; y debe provocar una actitud
nueva de todos los ciudadanos y sus autoridades.
11º.- Un modelo sencillo, breve, universal y
conciso hace posible, además de esa concienciación y corresponsabilidad -que
en principio es el objetivo primordial que se persigue en el Programa 21- la
obtención de informaciones y datos codificables y procesables de enorme interés
para los políticos responsables.
12º.- Las actuaciones, por tanto, en materia
de desarrollo sostenible, entre administraciones y administrados (agendas o
estrategias nacionales, autonómicas, provinciales y las muy específicas
Agendas 21 Locales) han de ser convergentes, armónicas, fáciles y francas para
cerrar el círculo. La participación necesaria funciona si ésta se propone en
serio y no es un simulacro. Las encuestas o sondeos de opinión -que no
comprometen a nada y se escudan en el anonimato- son muy poco eficaces en la
materia que nos ocupa.
13º.- La participación y el consenso
legitiman actuaciones beneficiosas para la colectividad que por su difícil o
imposible capitalización política nunca se llevarían a cabo de otra manera.
14º.- El Programa 21 con sus 700 páginas
originales es un gran desconocido y hoy día incluso un libro caro y difícil de
conseguir, cuando, como tratado del desarrollo sostenible, es muy difícil
encontrar algo parecido o de mejorar; y debería facilitarse a todas las
autoridades provinciales y locales, a todos los grupos actores (empresas,
sindicatos, ONG, asociaciones, etc.) para que tomen nota de sus prescripciones,
se expliquen en los centros de enseñanza, se discutan y analicen sus contenidos
entre los ciudadanos, etc... No ha habido interés en difundirlo, sin duda.
Ignoramos las razones.
15º.- El modelo de Agenda 21 local DEYNA,
propuesto desde 1995, es un modelo español original, de validez universal
contrastada, producto de años de estudio, fundamentación y creación por parte
de sus autores, miembros del Capítulo Español del Club de Roma. Ha sido
premiado con una medalla de oro en el Programa de Proyectos Internacionales de
EXPO 2000 de Hannnover y ha recibido el mejor elogio, sanción y reconocimiento
del mismo autor del concepto Agenda 21, máxima autoridad mundial en la materia
y padre de la Cumbre de la Tierra, de la que fue su secretario general, el Dr.
Maurice Strong. Estamos ante una realidad de excelencia, fácil de implantar,
que se ha implantado en 113 municipios de la provincia, desoirá en España y
otros de las provincias de León y Cáceres, que merece ser considerada, así
como fomentada su puesta en práctica y su difusión, ya que constituye un
concepto y una metodología rigurosa, absolutamente fiel al Capítulo 28 del
Programa 21, aplicable tanto a municipios como a cualquier otro ente o colectivo
y en la que deben formarse quienes quieran afrontar su implantación en
cualquier territorio del planeta.
Téngase, pues, muy presente que los próximos
20 años, tal y como se predijo por los Meadows y su equipo en 1972, van a ser
cruciales y decisorios para la historia de la humanidad. La sombra de un serio
colapso del sistema, si no hay variaciones substanciales, se cierne sobre
nuestras cabezas y las de los que nos sucedan.
A la vista de todo lo expuesto, con la
perspectiva que facilitan los 32 años transcurridos desde la Conferencia de
Estocolmo y desde el informe al Club de Roma titulado "Los limites del
Crecimiento", los 17 desde que el "Informe Brundtland" alertaba
de la imprescindible necesidad de acometer la pobreza como requisito previo y
"sine qua non" para emprender el desarrollo sostenible y desde los 12
años que han transcurrido desde que en 1992, en Río, se instituyó la Agenda
21 Local para la imprescindible participación directa de los ciudadanos
procede, desde la buena fe, recapitular sobre lo que se ha hecho y proceder a
introducir las correcciones necesarias para que el empeño que nos une sea
eficaz y Europa pueda ofrecer un ejemplo universal.
En el punto y hora en el que nos encontramos,
no hay sitio ni tiempo para diatribas ni reproches, sino para conciliar
posturas, reconducir actuaciones, conceptos y metodologías con la mayor
honradez y sensatez y, entre todos y sobre lo que se ha venido haciendo,
acometer de manera efectiva las agendas 21 locales que hay por llevar a efecto
que son muchas.
Para ello nada mejor que sentarnos a hablar, a
dialogar sin prejuicios ni banderías y emprender un nuevo camino. Participación
cierta y real, sencillez, economicidad, fidelidad a los planteamientos y
efectividad deben ser las líneas de actuación por las que discurrir en el
futuro. Otra cosa son las excelencias que puedan permitirse algunas ciudades
-ojalá fueran muchas- y que siempre serán buenas. Por todo ello y porque
creemos que reviste una gran importancia lo que acordemos aquí y podamos
trabajar en el próximo futuro es por lo que comparecemos aquí, exponemos
nuestras diferencias y, con el mayor respeto, llamamos al diálogo y a la
meditación.
* Pelayo del Riego.
Secretario General de la Fundación Desarrollo y Naturaleza (DEYNA).
Miembro del Capítulo Español del Club de Roma.