La utilización obligatoria de energía solar en los
edificios nuevos a partir del año próximo, dispuesta por el gobierno de España,
redundará en ahorro de dinero para los usuarios, en la merma del consumo de
hidrocarburos y una menor contaminación atmosférica
El
proyecto de la administración presidida por el socialista José Luis Rodríguez
Zapatero permitirá instalar 4,5 millones de metros cuadrados de paneles solares
para 2010, cuando está previsto que en la Unión Europea (UE) se llegue a los
100 millones de metros cuadrados.
De este modo, la UE multiplicará casi por 10 los paneles existentes en la
actualidad, 581.000 metros cuadrados de los cuales corresponden hoy a España.
Es imperioso poner medidas preventivas en marcha, porque el desarrollo actual
basado en las energías no renovables, como el petróleo, el carbón y el gas,
es insostenible, aseguró a IPS Domingo Jiménez Beltrán, director general de
Desarrollo Sostenible en la oficina del Presidente del Gobierno y ex director
general de Medio Ambiente en la Unión Europea (UE).
También la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, advirtió de que si
continúa el nivel de consumo actual, antes de finalizar este siglo se habrán
agotado las reservas de petróleo y de gas natural en el mundo, por lo que
considera crucial la diversificación de las formas de obtención de energía.
La medida gubernamental para obligar a utilizar la energía solar en los
edificios nuevos se basa en que el agua caliente para uso sanitario es el mayor
gasto en la factura energética de los hogares españoles, después de la
calefacción.
Según un estudio del oficial Instituto para la Diversificación y el Ahorro
Energético (IDAE), con un panel de sólo dos metros cuadrados sobre el techo de
una vivienda se asegura un suministro de entre 50 y 70 por ciento de las
necesidades de agua caliente calculadas para sus habitantes. Las variaciones se
deben a la orientación de los paneles y a la ubicación geográfica del
edificio.
Asimismo, una vivienda unifamiliar equipada con energía solar disminuye la
liberación a la atmósfera una cantidad de dióxido de carbono (CO2)
equivalente a una tonelada y media por año, igual a 20 por ciento de promedio
que emiten los automóviles en Europa, según el IDAE.
Ese instituto calcula que el sistema solar térmico para agua caliente tendrá
un costo de 1.100 a 1.400 euros (750 a 800 dólares) por vivienda, con una vida
útil de 25 años. El ahorro por el consumo de energía está calculado en torno
a 100 euros anuales, lo que permitiría amortizar el costo del panel en 10 o 12
años.
El gobierno prevé facilitar créditos específicos y a bajo costo para estas
instalaciones, con el objetivo de lograr que para 2010 se hayan instalado 4,5
millones de metros cuadrados de paneles solares.
Otra medida dispondrá que en esos edificios sea obligatorio instalar dobles
tomas de agua para la conexión de lavadoras y lavaplatos, a efectos de que
estos electrodomésticos bitérmicos puedan aprovechar el agua caliente del
sistema solar, lo que reducirá entre 80 y 85 por ciento su consumo eléctrico.
Jiménez Beltrán considera muy necesarias y útiles las medidas anunciadas,
pero entiende que se deben adoptar otras si se quiere ir al fondo del problema.
En primer lugar señala que el alto y creciente consumo de energías no
renovables, además de contaminar, está quemando, ”y nunca mejor dicho”,
materias primas necesarias ahora y en el futuro para la industrias de la
construcción, petroquímica, textil y farmacéutica.
Para el experto ambientalista, el aumento de los impuestos a la venta de los
carburantes será inevitable, para reducir la demanda.
Además, los países miembros de la UE deberían llegar a un acuerdo para que en
todos ellos rija una política energética común, ”lo que redundará en
beneficio de la salud, de la economía y del porvenir del planeta”, concluyó.
En la UE, la nación que más energía solar produce es Alemania, seguida de
Grecia, Austria, Francia y España. Este último país tiene 10 veces menos
instalaciones que Alemania, a pesar de que por su ubicación geográfica se
beneficia de más horas de sol cada día, lo que hace más rentables las
instalaciones.
La ecologista y catedrática de educación ambiental de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) María Novo
manifestó a IPS que las medidas anunciadas por el gobierno español son
positivas y deben ser apoyadas, pero advirtió de que se debe actuar con mayor
visión de futuro y observando al resto del mundo.
En su opinión, hay que explorar otras fuentes de energía renovable, como la
biomasa, que produce combustibles a partir de los restos de producción
agropecuaria, entre ellos la paja que queda como residuo después de cosechar el
trigo, los carozos de las aceitunas y las cáscaras de almendras y nueces.
Pero, ”en especial hay que mirar hacia el Sur”, porque, explicó, los países
del Norte pagan precios bajísimos por las materias primas del mundo en
desarrollo, como los hidrocarburos, y en cambio les venden muy caros los
productos tecnológicos.
”No hay que hablar tanto de eficiencia energética, sino de equidad social y
renunciar, los del Norte, a seguir apropiándonos de esas materias primas para
derrocharlas”.
Novo concluyó que la sociedad del Norte industrializado debe replantearse su
estilo de vida, ”ya que por aquí todo el mundo tiene dos o tres casas, dos o
tres coches, con sus respectivos electrodomésticos, mientras en el Sur gran
parte de la población carece de una vivienda digna y ni siquiera se plantea la
posibilidad de comprar un automóvil”.
Fuente:
ipsnoticias.net