Ricardo
Sánchez Sosa es la voz de la “conciencia ambiental del planeta”. Después
de enseñar en la Universidad a gestionar las cuencas hidrográficas y ejercer
durante cinco años como viceministro cubano, asumió la dirección del Programa
de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en América Latina y el
Caribe.
Ayer,
se reunió en Bilbao con el consejero vasco de Medio Ambiente, Sabin Intxaurraga.
-Resulta curioso que su oficina esté en
México. ¿Todavía se mantiene como la ciudad más contaminada del planeta?
-No creo que hoy esté en el primer puesto, pero es una ciudad con un alto
nivel de contaminación del aire. El Gobierno de México ha hecho importantes
esfuerzos en este sentido. Creó un programa para disminuir la polución y,
ahora, ha puesto en Internet toda la información de la red de calidad del aire
del país, que es la más importante del mundo.
-¿Cuáles son las funciones del PNUMA?
-En primer lugar, se trata de la primera organización del sistema de las
Naciones Unidas que puso su sede en el mundo en desarrollo. La oficina central
está en Kenia, un país muy pobre con serios problemas ambientales. Gracias a
esta situación, el PNUMA ha comprendido con claridad la relación existente
entre conservación de la naturaleza y pobreza. Para frenar la degradación
ambiental, tenemos que resolver los problemas de pobreza y desigualdad.
-Y su trabajo, por lo tanto, consiste en
diseñar los planes necesarios para mejorar esta situación.
-Exactamente. Nosotros trabajamos con los Gobiernos, con la sociedad civil y
con otros importantes tomadores de decisiones como los parlamentarios o los
jueces. Obviamente, la autoridad del PNUMA son los ministros de medio ambiente.
Desde principios de los ochenta, en América Latina tenemos un foro de
responsables gubernamentales con una importante sistematización.
-En Europa, el uso del coche se ha
convertido en un pesado lastre para el medio ambiente.
-Es un problema serio. Hace 15 años ya se decía claramente que no era
posible hablar de desarrollo sostenible si no se cambiaban los patrones de
producción y consumo.
-¿Cómo ve la situación en Euskadi?
-Evidentemente, sus problemas no son puntales. El País Vasco tienen que
transformar sus hábitos para poder hacer una contribución importante al
desarrollo del planeta. De todas formas, también hemos visto grandes avances.
En la ría, por ejemplo, ya se pesca y se observa un esfuerzo importante para
mejorar la calidad del agua.
-Las encuestas dicen que la conciencia
ambiental es imparable.
-Existe una mayor sensibilización, pero tenemos que convencer a la población
de dónde están sus contribuciones personales.
-No es fácil cuando se suprime el
transporte público porque es deficitario.
-Pero podemos disminuir la cantidad de residuos sólidos o no consumir más
de lo que resulta necesario. En cuanto al coche, se puede usar uno de bajo
consumo en lugar de circular con un vehículo de tracción a las cuatro ruedas.
Tenemos que seguir trabajando para convertir la conciencia ambiental en nuevos hábitos
de vida.
-¿Qué papel le reserva a los Gobiernos?
-Su compromiso es creciente. Cada vez dan pasos más importantes.
-El protocolo de Kioto ha recibido una
respuesta desigual.
-Se han sumado los suficientes países para que el proyecto eche a andar.
Fuente:
elcorreodigital.com