La
reducción de los hielos árticos amenaza a muchas especies, pero puede
facilitar la navegación entre el Atlántico y el Pacífico por esa ruta
Las
temperaturas medias en el Ártico han aumentado casi 1,1 grados centígrados en
el último siglo, el doble de la media del planeta, y las temperaturas
invernales son ahora 2 grados centígrados más altas, indica el informe. El
reforzamiento del efecto invernadero provocado por el consumo de combustibles
fósiles esta calentando la región ártica casi el doble de rápido que en el
resto del mundo. En algunas partes de Alaska y de Rusia, según el informe, se
han registrado incrementos de la temperatura en invierno muy fuertes, entre 2 y
4 grados centígrados, en el último medio siglo, y el volumen de océano ocupado
por el hielo en los tres últimos años ha sido el más reducido desde que hay
registros.
El estudio, realizado durante cuatro años por más de 250 científicos y
representantes de organizaciones indígenas, se denomina Evaluación del Impacto
del Clima en el Ártico (ACIA, en sus siglas inglesas) y ha sido auspiciado por
los ocho países del Consejo del Ártico (Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia,
Noruega, Rusia, Suecia y EE UU).
Las conclusiones de la reunión científica que se celebra esta semana en
Reikiavik, que abarca en su programa tanto el sistema climático ártico y su interrelación
con el sistema global como los impactos en las actividades humanas y en los
ecosistemas, se aportarán a la reunión ministerial del Consejo Ártico,
convocada para el próximo 24 de noviembre también en Reikiavik.
El calentamiento provocará la destrucción de hielos en la ruta marítima del
Ártico, entre el Atlántico y el Pacífico. 'Se podrá navegar, pero incluso en
invierno los buques necesitarán cascos gruesos y el apoyo de rompehielos',
comentó Arne Instanes, especialista de transporte que ha participado en el
estudio. La ruta que pasa por el norte de Rusia probablemente esté abierta
durante 120 días al año hacia 2100, en lugar de los 30 días del año 2000. Pero
los altos costes y el peligro de los icebergs impedirán una explosión del
transporte allí.
Aún así, la navegación se beneficiará, facilitando el transporte de minerales
como níquel de Rusia, cinc de Alaska o petróleo y gas de las futuras
explotaciones árticas, ha comentado Lawson Brigham, director de la Comisión de
Investigación Ártica estadounidense. Pero los gobiernos tendrán que afrontar
serios problemas a la hora de rescatar a tripulaciones accidentadas o de
limpiar vertidos de crudo.
Los grupos ecologistas ya han advertido del peligro para la región que
conllevan estos cambios, especialmente si no se regulan las actividades allí.
Fuente:
portaldelmedioambiente.com