El
término sostenible, o sustentable, aplicado a desarrollo, es de uso cada
vez más frecuente y extendido en los medios académico y político de todo el
mundo, y, como es señalado por diversos autores, ahí reside la fortaleza y la
debilidad del concepto establecido.
I
S.
Lélé (1991.“Sustainable Development: A Critical Review”, en World
Development, Vol. 19, N° 6) hace
un esfuerzo de síntesis sobre la doble raíz del término y sus posteriores
ramificaciones, señalando la existencia de dos grandes tendencias o almas
que se diferencian por el contenido que, en cada una, tienen los términos
desarrollo y sostenible.
La
definición más superficial y predominante de desarrollo sostenible reduce el
desarrollo a desarrollo económico y éste a crecimiento económico (medido como
incremento del Pib o del ingreso per cápita).
Dentro
de esta corriente, sostenible tiene dos significados principales: por un
lado, que el crecimiento económico es constante en el tiempo (crecimiento económico
sostenido), por otro lado, sostenible expresa conservación ambiental,
que, en su uso predominante, significa una política localizada que no
cuestiona, o no implica un replanteamiento de, los patrones de consumo, de
producción de bienes, de generación de desechos ni de impacto sobre la
naturaleza, sino un simple aislamiento de determinadas áreas geográficas, sin
importar lo que suceda en su entorno (problemas sociales, exclusión, etcétera).
En
este discurso, lo ambiental aparece claramente subordinado a lo económico, lo
que se evidencia en el peso que tiene el tema del crecimiento económico,
planteado como el requisito central para alcanzar el desarrollo.
Otra
característica de esta corriente de pensamiento es que no le da relevancia
alguna a la participación social como medio para garantizar la sostenibilidad
del proyecto, proceso o política que busca consolidar un desarrollo
sostenible.
Cuando
es incluida, la participación social es concebida como un proceso vertical,
orientado de arriba hacia abajo (top-bottom oriented), que no permite un
protagonismo real ni una incidencia efectiva en la toma de decisiones por parte
de la población o comunidad sujeto de la política o del proceso de desarrollo
y que, por el contrario, mantiene a la misma como receptora pasiva de beneficios
(Cortés, Alberto. 1997.
Social Participation within the Bilateral Agreement for Sustainable
Development in Costa Rica: The CONAO´s Case, 94-97. Research
paper. ISS. La
Haya).
La
concepción de desarrollo sostenible en su sentido fuerte o alternativo
otorga un contenido distinto a los tres componentes antes mencionados
-desarrollo, sostenibilidad y participación social. El desarrollo no
queda reducido a crecimiento económico, sino que se amplía significativamente
su alcance.
En
este sentido, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
en su Informe sobre Desarrollo Humano (1996. Ediciones Mundi-Prensa.
Madrid), establece los siguientes vínculos entre crecimiento económico y
desarrollo para que sea sustentable:
Equidad:
Cuanto mayor sea la igualdad con que se distribuyan el PNB y las
oportunidades económicas, tanto más probable será que se traduzcan en un
mejoramiento del bienestar humano. Oportunidades de empleo: El
crecimiento económico se concreta en la vida de la gente cuando se le ofrece
trabajo productivo y bien remunerado.
Acceso
a bienes de producción: Las oportunidades económicas de mucha gente
pueden incrementarse con acceso a bienes de producción, en particular la
tierra, la infraestructura física y el crédito financiero; el estado puede
hacer mucho en todas esas esferas, interviniendo para tratar de nivelar el
terreno de juego.
Gasto
social: Los gobiernos y las comunidades deben encauzar una parte
importante del ingreso público hacia el gasto social más prioritario, en
particular mediante la prestación de servicios sociales básicos para todos.
Igualdad
de género: Al brindar a la mujer mejores oportunidades y mejor acceso a
la enseñanza, las guarderías infantiles, el crédito y el empleo.
Buen
gobierno: Quienes detentan el poder asignan gran prioridad a las
necesidades de toda la población y la gente participa en la toma de decisiones
en muchos niveles.
Una
sociedad civil activa: Las organizaciones no gubernamentales y los
grupos de la comunidad no sólo complementan los servicios gubernamentales
haciendo llegar los servicios a la población meta, sino que además desempeñan
una función esencial al movilizar la opinión pública y la acción de la
comunidad a ayudar a determinar las prioridades del desarrollo humano.
En
esta línea, el concepto sustentabilidad hace referencia a la interrelación
de tres elementos:
(1)
La sustentabilidad ambiental, que se refiere a la necesidad de que
el impacto del proceso de desarrollo no destruya de manera irreversible la
capacidad de carga del ecosistema. En palabras de Hans Opschoor (1996.
Sustainability,
Economic Restructuring and Social Change.
ISS.
La Haya:
14), “la naturaleza provee a la sociedad de lo que puede ser denominado frontera
de posibilidad de utilización ambiental, definida ésta como las
posibilidades de producción que son compatibles con las restricciones del
metabolismo derivados de la preocupación por el bienestar futuro, restricciones
o límites que incluyen procesos tales como capacidad de regeneración de
recursos, ciclos bio-geoquímicos y capacidad de absorción de desechos. Esto
representa el carácter multidimensional de la utilización del espacio
ambiental” [traducción
del autor].
(2)
La sostenibilidad social, cuyos aspectos esenciales son (a) el
fortalecimiento de un estilo de desarrollo que no perpetúe ni profundice la
pobreza ni, por tanto, la exclusión social, sino que tenga como uno de sus
objetivos centrales la erradicación de aquélla y la justicia social; y (b) la
participación social en la toma de decisiones -es decir, que las comunidades y
la ciudadanía se apropien y sean parte fundamental del proceso de desarrollo.
(3)
La sostenibilidad económica, entendida como un crecimiento económico
interrelacionado con los dos elementos anteriores.
En
síntesis, el logro del desarrollo humano sustentable será resultado de
un nuevo tipo de crecimiento económico que promueva la equidad social y que
establezca una relación no destructiva con la naturaleza.
Autor:
Alberto Cortés ( politólogo, profesor en la
Universidad de Costa Rica)