Unas 600 ciudades del mundo contribuyen a
reducir el recalentamiento del planeta alentando el transporte en bicicleta, el
alumbrado público de consumo eficiente, la reforestación de parques o la
captura de gases contaminantes de la basura.
Las experiencias se presentaron el 13 de
Diciembre 2005 en un encuentro organizado por el Consejo Internacional para
Iniciativas Ambientales Locales (cuya sigla en inglés es ICLEI), con
representantes de seis ciudades del mundo, en el marco de la Décima Conferencia
de la ONU sobre Cambio Climático, iniciada el 6 de este mes en Buenos Aires.
La conferencia, de la que participan unos 5.000 delegados gubernamentales y
centenares de organizaciones no gubernamentales, finalizará el viernes 17 con
las conclusiones de ministros y diplomáticos de casi 190 países del mundo.
Del encuentro participó el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal
Ibarra, el alcalde de la ciudad italiana de Milán, Gabriel Albertini, el de la
estadounidense Salt Lake City, Ross Anderson, la vicealcaldesa de la española
Barcelona, Imma Mayol, y el de la brasileña Betim, Carlaile Pedrosa.
Esos municipios forman parte de la red ”Gobiernos Locales por la
Sustentabilidad” que, con casi 600 ciudades del mundo, es responsable de 15
por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (que provocan el
recalentamiento de la atmósfera), explicó a IPS Pablo Pontes, asistente técnico
del programa Ciudades para la Protección del Clima, de ICLEI.
”El objetivo es sumar esfuerzos locales para contribuir a (resolver) el
problema global”, dijo Pontes. Las ciudades se constituyen en verdaderos
laboratorios para las acciones destinadas a reducir la contaminación de gases
invernadero en el manejo de residuos, el uso de la energía y el transporte,
abundó.
Para participar del programa, las ciudades deben presentar un inventario de sus
emisiones y definir las metas de abatimiento de contaminación que se proponen
alcanzar en un plazo determinado. Luego elaboran un plan de acción para
alcanzar esos objetivos y lo implementan con asesoramiento técnico y supervisión
de ICLEI.
Mediante esta campaña, muchas urbes lograron bajar la cantidad de automóviles
y vehículos de transporte público que funcionan con combustibles fósiles en
beneficio de otros menos contaminantes y se elevó el uso de bicicletas y de
otros medios más limpios, como los trenes subterráneos.
Buenos Aires, sede de la conferencia, se propuso estabilizar sus emisiones para
2010 y en ese marco adoptó una política basada sobre cuatro pilares: extender
la red de subterráneos, aumentar la eficiencia del alumbrado en las calles,
promover el uso de bicicletas y el de combustibles más limpios que los
derivados del petróleo.
El uso de las bicicletas fue promovido por el gobierno de Ibarra, reelecto en
2003, y actualmente hay 18 kilómetros de carriles preferenciales en avenidas y
calles y 15 kilómetros de ”bicisendas”.
El plan es multiplicar por cinco la red actual para 2009, crear estacionamientos
especiales y estaciones de servicio para los ciclistas.
Otras ciudades desarrollaron programas de eficiencia energética en el uso de lámparas
de alumbrado público, como Goiania en Brasil y Querétaro en México, o
adoptaron normas locales para la utilización obligatoria de paneles solares en
el calentamiento de agua de edificios nuevos, como Barcelona.
Durante su presentación en la conferencia, la vicealcaldesa de la ciudad española
destacó que en dos años se multiplicó por 10 el uso de paneles solares en
Barcelona, no sólo destinados a construcciones nuevas --como establece la
ordenanza-- sino también a edificios preexistentes, que optaron por plegarse a
la experiencia.
La ciudad de Porto Alegre, en Brasil, consiguió aumentar su capacidad de
absorber dióxido de carbono (el principal gas invernadero) mediante la
reforestación de sus parques. Mientras San Pablo y Río de Janeiro lograron un
manejo más sustentable de los residuos, recogiendo el gas metano que libera la
descomposición de la basura.
Milán se propuso un plan a 10 años con énfasis en el transporte y el
incentivo del gas natural (menos contaminante que el petróleo) para la
calefacción en la administración pública y en residencias particulares.
”La campaña no se limita a la acción con los gobiernos sino que también
apoya las acciones que van dirigidas a la comunidad”, dijo Pontes. Por
ejemplo, los programas de educación vial para un manejo menos contaminante de
los automóviles o el uso más eficiente de la energía eléctrica.
El alcalde de Salt Lake City, Ross Anderson, sostuvo que su ciudad bajó la
contaminación con métodos ”simples, innovadores y de bajo costo” y exhortó
a empresarios, entidades financieras y agencias multilaterales de crédito a
confiar en las ciudades como destinatarias de financiamiento de proyectos para
reducir los gases que contribuyen al cambio climático.
Los alcaldes presentaron una declaración a los delegados gubernamentales de la
Décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas
sobre el Cambio Climático.
En ella urgen a gobiernos, empresarios, instituciones financieras y grupos de la
sociedad civil a ”aunar esfuerzos para empujar proyectos que realmente hagan
la diferencia”.
Los representantes de gobiernos locales se consideran ”actores claves en el
esfuerzo de reducir emisiones” y reclaman que sus puntos de vista sean
integrados a las negociaciones multilaterales sobre cambio climático y a las
decisiones de políticas nacionales, ámbito en el que pueden ofrecer un
ejemplo, afirman.
Fuente: ips