El compromiso que asumieron los países
industrializados que ratificaron el Protocolo de Kioto de reducir sus emisiones
de gases de efecto invernadero alimenta un creciente mercado que moverá 20.000
millones de dólares hacia 2012.
Mediante el Protocolo de Kioto (Japón), firmado en 1997 y que entrará en
vigencia en febrero próximo, los países desarrollados y las economías en
transición se comprometieron a reducir en el período 2008-2012 sus emisiones
de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, a un nivel no
inferior al cinco por ciento registrado en 1990.
Estos países pueden compensar la falta de reducción de las emisiones dentro su
frontera mediante la inversión en proyectos de desarrollo limpio en naciones en
desarrollo de Asia, Africa y Latinoamérica.
Esta última región capta el 64 por ciento de estas iniciativas y el mayor número
de proyectos se concentra en Brasil y Chile.
Los países menos ricos y las empresas también pueden financiar estos
proyectos, que son fiscalizados por el Comité Ejecutivo de Mecanismos de
Desarrollo Limpio de las Naciones Unidas, generar “bonos verdes” y venderlos
a las naciones o industrias que no alcancen por sí mismas sus objetivos de
mitigación de gases.
Cada bono, que equivale a una tonelada de carbono no emitido o capturado, tiene
un valor promedio de mercado de entre tres y cinco dólares, aunque su precio
fluctúa según el riesgo del proyecto y del país en donde se lleva a cabo.
Según Medina, el precio de estos bonos dependerá en gran medida de lo que haga
Rusia, que acaba de ratificar el Protocolo de Kioto, y de una posible
sobre-oferta de proyectos.
“El mercado también puede revolucionarse si finalmente Estados Unidos se
adhiere a algún tipo de compromiso mundial después de 2012, ya que la demanda
de un actor que es el responsable del 25 por ciento de las emisiones mundiales
será muy importante”, señaló la experta.
En la órbita de la Unión Europea, las empresas tendrán una herramienta
adicional para alcanzar los objetivos de reducción de gases: el mercado de
derechos de emisión, que comenzará a operar el próximo 1 de enero.
Este esquema incluye a 12.000 industrias que representan el 45 por ciento de las
emisiones europeas de carbono.
“Por ejemplo, una industria a la que el Gobierno español le ha asignado unos
derechos de emisión de 100 y que emite 110, podrá reducir esos 10 puntos
comprando esos derechos a otra empresa que emita por debajo del límite
asignado”, explicó Medina.
En este caso, como la operación es directa y mucho menos arriesgada en
comparación con la inversión en proyectos de desarrollo limpio, el precio de
cada derecho, que equivale a la posibilidad de liberar una tonelada de carbono,
rondará los nueve euros.
Según la Unión Europea, el acceso a este mercado permitirá a las industrias
bajar de 6.800 a 3.700 millones de euros el costo de adaptarse para reducir sus
emisiones.
El esquema europeo de comercialización de derechos, que fue presentado en la X
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que se celebró en
Buenos Aires en diciembre de 2004, “podría ser imitado por Japón o Canadá
en un futuro no muy lejano”, pronosticó Medina.
Fuente: El sol de Zacatecas