El Ejército argentino, la empresa estatal de energía Enarsa y Aeropuertos
Argentina 2000 firmaron un convenio para desarrollar y comercializar pilas
alimentadas a hidrógeno para generar electricidad.
El proyecto, una iniciativa del Ejército, que
se quedará con la propiedad intelectual del desarrollo, contará con la
asistencia técnica de la Universidad de La Plata y demandará una inversión de
280.000 dólares que serán aportados por Aeropuertos Argentina 2000.
El ministro de Planificación Federal de
Argentina, Julio de Vido, explicó en rueda de prensa que el dispositivo a
desarrollar será "compacto, de hasta 50 voltios, con la idea de que desde
la actividad privada se puedan comercializar pilas menores a 10 voltios".
Una vez obtenido el prototipo, Enarsa, la
empresa de energía controlada por el Estado argentino, podrá fabricar y
comercializar la pila, que se alimenta con hidrógeno.
El Ejército argentino ya ha desarrollado una
pila de combustión de hidrógeno con una capacidad de generación de 1,5
vatios, que puede ser utilizada en pequeños artefactos.
El nuevo prototipo a desarrollar, según explicó
el jefe del Ejército, Roberto Bendini, podría utilizarse "ya sea en
equipos de radio, automóviles e, inclusive, en el abastecimiento de energía eléctrica
a pequeñas ciudades".
"Esto nos va a permitir proporcionar a
localidades ubicadas en lugares alejados la capacidad de tener energía eléctrica
y poder abastecerlas independientemente de todo el sistema de provisión eléctrica
o interconectado", señaló.
Bendini indicó que en el plazo de un año ya
estará lista para su comercialización la pila de un vatio y a mediados de 2006
la de 5 vatios.
"A partir de ahí se van a construir baterías
de diferente capacidad, ya que las celdas de 1 vatio se van a ir juntando,
permitiendo lograr baterías hasta de 50 vatios y así la capacidad necesaria
para proporcionar energía a una localidad o hacer funcionar un vehículo
alimentado por hidrógeno", explicó el jefe del Ejército.
Las pilas, también conocidas como celdas de
combustible, utilizan el hidrógeno para generar electricidad, un dispositivo
que ya es utilizado para mover vehículos y que es mucho menos contaminante que
los motores de combustión alimentados por nafta o gas natural.
Argentina planea alimentar las nuevas baterías
con el hidrógeno que comenzará a producirse el próximo año en una planta de
la localidad de Pico Truncado (2.000 kilómetros al sur de Buenos Aires).
"El dominio de la tecnología del hidrógeno
va a marcar la capacidad de independencia económica. El uso del hidrógeno nos
va a permitir aprovechar una energía barata, totalmente limpia, y proteger el
ambiente", destacó Bendini.
El lunes pasado, se conoció que un grupo de
investigadores del Laboratorio de Procesos Catalíticos de la estatal
Universidad de Buenos Aires, desarrolló un sistema para obtener el hidrógeno
que alimenta las pilas a partir del "reformado" del alcohol etílico o
etanol, derivado de vegetales como la caña de azúcar o cereales.
Esta aplicación, que será utilizada para
mover vehículos que sólo tendrán que cargar alcohol en sus tanques, fue
vendida por 300.000 dólares al grupo industrial español Abengoa, que entre
otras cosas produce bio-combustibles.
La Agencia Internacional de Energía señaló
en la X Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en
Buenos Aires, que la reducción de las emisiones de carbono no es suficiente
para frenar el calentamiento global, por lo que urge desarrollar nuevas tecnologías
para un uso masivo del hidrógeno y las celdas de combustible.
En este renglón actualmente se invierten unos
mil millones de dólares, pero se calcula que será necesario incrementar esos
recursos hasta los 4.000 millones de dólares anuales.
Fuente: efe