Aunque Julio
Verne lo había anticipado en 1874 en su libro La isla misteriosa, en realidad
el abogado galés, de apellido Groppe, fue el verdadero visionario sobre
el uso del recurso que se encuentra en estado gaseoso en el agua: el hidrógeno.
Según el
doctor en química Horacio Corti, el planeta y nuestro país tienen
por delante un futuro preocupante en materia de reservas de recursos no renovables,
como petróleo y gas.
Corti sostiene que el país cuenta con una reserva de 40 años en
petróleo; 70 de gas natural y unos 200 de carbón. En su opinión,
por la escasez de los recursos, el futuro está en el hidrógeno
como recurso combustible para la humanidad.
Entre otras cosas porque proviene de una fuente inagotable como es el agua y
porque el avance científico hará que la obtención, almacenamiento
y transporte baje sustancialmente los costos que hoy tiene. Las formas de descomponerlo
del agua y separarlo del oxígeno, pasan por la energía solar,
la eólica y la electrólisis.
El consumo de combustibles fósiles está provocando desde hace
ya mucho tiempo un preocupante volumen de gases que generan anhídrido
carbónico y el efecto invernadero que sube peligrosamente la temperatura
que derrite los hielos en los polos, aseguró Corti en el programa Público
conocimiento.
Esta situación fue analizada en la ciudad japonesa de Kyoto, donde la
mayoría de las naciones firmaron un protocolo de compromiso para disminuir
ese riesgo. Los países más industrializados fueron y son los más
reticentes al compromiso, porque son los que más aportan a la degradación
del medio ambiente.
Corti sostuvo que la humanidad retrocedió en el campo energético,
ya que antes de la revolución industrial la energía era solar,
luego de la cual se pasó a la de combustibles fósil altamente
contaminante. Ahora, el desafío de este siglo es volver a una civilización
de hidrógeno, pero con una tecnología más avanzada y basada
en la energía solar, enfatizó.
Las condiciones climáticas argentinas hacen que el proceso de separación
del elemento, sea comparativamente más sencillo: la Patagonia ventosa
es propicia para la producción de energía eólica, mientras
que el norte solar facilitarían el uso de aquella energía limpia
y casi sin costo. También está el recurso de las mareas, capaces
de producir energía hidráulica.
El almacenamiento es posible, aunque primero hay que determinar en qué
estado. Se podría almacenar y transportar en estado sólido, en
aleaciones con metales livianos que al calentarlos desprenderían el hidrógeno.
También se lo podría transportar en estado gaseoso, como el gas
licuado. Los países más desarrollados, como Japón y Estados
Unidos ya están previendo que en el 2050 la mayor parte del parque automotor
se valdrá de celdas de combustible.
Actualmente, países como Islandia y Alemania tienen instaladas estaciones
de servicio de hidrógeno. Y existen automóviles europeos que tienen
dos tanques de combustible: en uno carga nafta y en el otro hidrógeno
y ambos combustibles se pueden usar alternativamente, como sucede aquí
con la nafta y el GNC. Al tratarse de combustibles limpios (hidrógeno
y GNC), los motores a combustión no queman anhídrido carbónico
(CO2), sino vapor de agua.
Fuente: Télam