"Tras años de avances a paso de tortuga, el mundo
puede ahora caminar hacia la reducción de los gases que provocan el 'efecto
invernadero' y que amenazan al planeta y sus habitantes con la miseria",
declaró Toepfer en Nairobi, sede del PNUMA.
Toepfer puntualizó, sin embargo, que "Kioto es sólo un primer paso y
serán necesarias reducciones (en la emisión de gases) aún mayores para
estabilizar la atmósfera y el sistema climático mundial". El directivo
del programa medioambiental de la ONU afirmó que la entrada en vigor el próximo
día 16 del Protocolo de Kioto supondrá "el desbloqueo de nuevas formas de
ayuda a los países en vías de desarrollo para reducir la quema de carbón y
desarrollar energías renovables".
Para Toepfer, éstas medidas son "urgentes y necesarias, no sólo para
luchar contra el calentamiento global sino para atacar la pobreza" y recordó
que Africa es uno de los continentes donde el cambio climático, si no se
invierte la situación, golpeará con más fuerza. Un informe del Panel
Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, en inglés) ha revelado que
Africa padecerá más enfermedades, hambrunas y pobreza como resultado del
calentamiento terrestre.
El alza de las temperaturas supondrá que, junto con otros insectos, el mosquito
que transmite la malaria, enfermedad que mata a 3.000 niños al día en Africa
subsahariana, podrá vivir en altitudes más elevadas, extendiendo el paludismo
a zonas donde actualmente no existe. Lluvias torrenciales e inundaciones serán
más frecuentes, pero también las sequías, por lo que el panel de expertos
estima que "el calentamiento terrestre incrementará el número de personas
malnutridas en los países pobres".
El director ejecutivo del PNUMA señaló que 2004 fue un año "marcado por
desastres naturales relacionados con el clima, que probablemente se convertirán
en habituales a menos que se ataje el cambio climático". Recordó los
huracanes que devastaron el Caribe y varias zonas de Estados Unidos, y apuntó
que la industria aseguradora calcula que las pérdidas no cubiertas como
resultado de dichos desastres superaron los 90.000 millones de dólares, y ello
sin contar el maremoto que afectó al sudeste asiático en diciembre. La cuenta
atrás de 90 días para la entrada en vigor del Protocolo de Kioto comenzó el
pasado 18 de noviembre, cuando el Gobierno ruso entregó el instrumento de
ratificación del mismo al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan,
durante la reunión que el Consejo de Seguridad de la ONU celebraba en Nairobi.
El Protocolo sólo podía entrar en vigor cuando hubiera sido ratificado por número
de países que emitan más del 55 por ciento de los gases contaminantes, según
los índices establecidos en 1990, y los países que lo habían ratificado hasta
entonces producen un 44,2 por ciento de esas dioxinas. La ratificación rusa,
cuya industria es responsable del 17,4 por ciento de las emisiones de gases tóxicos
del planeta, puso en marcha de forma automática el tratado, que se convertirá
en vinculante el próximo miércoles, 16 de febrero.
El Protocolo de Kioto fue firmado en 1997 por más de 180 Estados y, hasta marzo
de 2004, un total de 121 países lo habían ratificado con el objetivo de atajar
de forma paulatina las emisiones de los gases contaminantes que destruyen la
capa de ozono y provocan el efecto invernadero. El tratado prevé reducir la
emisión de gases en un 5,2 por ciento respecto a los niveles de 1990 en el período
de 2008 a 2012.
Fuente: PNUMA