Para los meteorólogos, la década pasada fue la más calurosa
de la historia. Aseguran que no hay pruebas de un período más cálido en los
últimos 2.000 años.
Los años 90 constituyeron la
década más calurosa de la historia, pese a que las temperaturas han sufrido
grandes oscilaciones en los últimos 2000 años, según reveló esta semana la
revista británica Nature.
Un grupo de científicos de
la Universidad de Estocolmo determinó que la década de los 90 registró la
mayor suba de temperatura que se conoce en todos los tiempos.
"No hay pruebas de que
en los últimos dos milenios haya habido períodos más calurosos que el
posterior al de 1990", escribió en la revista Nature el meteorólogo
Anders Moberg, director del estudio.
Los expertos aseguran que ya
desde 1900 la temperatura de la superficie terrestre ha subido entre 0,7 y 0,8
grado Celsius.
Pero antes de la escalada en
los últimos años la temperatura sufrió sucesivas variaciones a lo largo de la
historia del planeta. Según la investigación, el Hemisferio Norte tuvo una
prolongada oleada de calor hace mil años, y unos 500 años después pasó por
un período de frío, un aspecto clave del calentamiento global de la Tierra.
Hacia el año 1000 y el 1100
se registraron temperaturas máximas, similares a las de los primeros 90 años
del siglo XX, según afirman los científicos a cargo del reciente estudio.
Más adelante, circa 1600, se
produjo un enfriamiento significativo y la temperatura media fue inferior a la
del período entre 1961 y 1990.
La oscilación entre estos
dos momentos fue de 0,65 y 0,9 grado Celsius, lo que es bastante significativo
si se tiene en cuenta el impacto potencial en el clima, de acuerdo con el
estudio.
Algunos estudios anteriores
sugerían que la temperatura de la Tierra subió excesivamente y después se
enfrió rápidamente en esa época. Pero en todos los casos se barajaba una
oscilación del orden de 0,5 grado Celsius, bastante menor a lo revelado por la
investigación de la universidad sueca.
Los grandes cambios climáticos
se produjeron antes de la industrialización, por lo que los investigadores
consideran que se debieron a causas naturales.
Los expertos suponen que
estos cambios climáticos naturales se deben a las pequeñas fluctuaciones que
hay en la órbita del planeta. Una de las posibles causas serían los temblores
que se registran en el movimiento de sus ejes, que pueden cambiar enormemente la
exposición de una parte del mundo al calor del Sol.
Otra fuente potencial del
cambio climático se origina en las erupciones volcánicas, que emiten dióxido
de carbono (CO2), y los gases de efecto invernadero, que atrapan el calor solar
aumentando la temperatura de la superficie.
La nueva investigación es
importante porque demuestra cómo los acontecimientos naturales pueden empeorar
el calentamiento provocado por la acción del hombre o, en caso contrario,
romper esa tendencia.
Hasta ahora no se puede
predecir cuándo ocurrirá el próximo cambio climático, y si éste será
caliente o frío.
Los
investigadores advierten que si no se controla la emisión de gases de efecto
invernadero procedentes de los combustibles fósiles, como el petróleo, el gas
y el carbón, se pueden dar las condiciones de un cambio climático drástico
que se verificaría en pocas décadas más.
Fuente:
efe