Ingeniería Sin Fronteras (ISF) y Greenpeace han presentado
un informe que analiza cómo se distribuye la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)
en el sector de la energía, teniendo en cuenta la necesidad de luchar contra la
pobreza y el cambio climático y alcanzar el desarrollo sostenible.
La ayuda española destaca por obligar a que el
83% de los bienes y servicios se adquieran en España, el 90% ha de devolverse y
un 78% se destina a energías
de gran impacto ambiental.
Ante la inminente entrada en vigor del Protocolo de Kioto, que es la primera
herramienta legal de carácter internacional para combatir el cambio
climático, Greenpeace e ISF advierten del peligro de que un mal uso de los
mecanismos de Kioto dificulte aún más la lucha contra la pobreza y no sirva
para reducir el cambio climático.
Según ISF y Greenpeace, la prioridad de la AOD debe ser la lucha contra la
pobreza, lo que debe ser compatible con la adaptación y minimización del
cambio climático. Por ello, consideran que no debe destinarse el dinero
público procedente de la AOD a financiar ni subvencionar las inversiones de
empresas privadas españolas dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio del
Protocolo de Kioto.
"Los fondos de la AOD no deben desviarse hacia los mecanismos de Kioto,
pues deben seguir siendo instrumentos diferentes, pero ambos deben ser
coherentes y coincidir en que el destino prioritario deben ser las energías
renovables y la eficiencia energética" -ha declarado Raquel Montón,
responsable de la
Campaña de Energía de Greenpeace.
El 83% de la AOD española en materia de energía entre 1997 y 2002 se realizó
a través de la modalidad de ayuda ligada, esto es, vinculada a que los bienes o
servicios aportados se adquieran en el país donante, mientras la media mundial
es del 15%. Además, el 90% de la AOD española (porcentaje sólo superado por
Japón) se realizó a través de la modalidad de ayuda reembolsable, que es
aquella que se realiza a través de créditos y, por tanto, implica la devolución
por parte del receptor con determinadas condiciones. Ambas modalidades reflejan
una clara contradicción con las
recomendaciones del Comité de Ayuda al Desarrollo. Este comité está formado
por un grupo de 22 países donantes junto con la Comisión Europea; controla las
actividades de la ayuda y establece criterios sobre la misma. Forman parte del
mismo la mayoría de los países de la OCDE.
"Es imprescindible avanzar en la desvinculación de la AOD española y
realizar una revisión en profundidad de los instrumentos de ayuda
reembolsable, ya que se han mostrado poco útiles para promover el desarrollo en
los Países Menos Adelantados y en los países pobres altamente endeudados"
- ha declarado Eduardo Sánchez, Director de Estudios y Campañas
de Ingeniería Sin Fronteras.
Atendiendo al tipo de sectores, únicamente el 19% de la ayuda al sector de la
energía fue destinado a energías renovables.
"En vez de ayudar al desarrollo de los países más pobres en su lucha
contra el cambio climático, parece que en realidad se está favoreciendo la
introducción y desarrollo de empresas españolas de energía sucia en esos
países. Además de condenarlos a depender de los combustibles fósiles e
intensificar el cambio climático, esta política va en contra de un modelo de
desarrollo sostenible", afirmó Raquel Montón.
Una vez valorada la calidad de la AOD en materia de energía, y teniendo en
cuenta que el derecho al desarrollo humano es inapelable y legítimo, y que
existe una relación indiscutible entre la pobreza y el cambio climático,
Ingeniería Sin Fronteras y Greenpeace proponen al Gobierno:
- Deben garantizarse unos niveles mínimos de suministro energético que
garanticen las condiciones para el desarrollo personal, priorizando las
inversiones hacia las zonas con una menor cobertura.
- Se deben reorientar las inversiones hacia la eficiencia energética y las
energías renovables.
- Se debe aumentar el total de las ayudas de eficiencia energética y energías
renovables, sin menoscabo de las ayudas que se den a los restantes sectores no
energéticos de la AOD.
- No debe utilizarse la Ayuda Oficial al Desarrollo, en ningún caso, para
financiar proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de Kioto.
Estos proyectos sólo deben ser costeados por las empresas que
obtendrán los créditos de emisiones correspondientes.
- Se debe cumplir con el Protocolo de Kioto y comprometerse a fijar objetivos de
reducción de las emisiones de los países industrializados en al menos un 30%
para 2020, para que la elevación de la temperatura media global no
supere los 20C.
- Se deben eliminar progresivamente los subsidios que se otorgan a los sectores
de combustibles fósiles.
Hay 815 millones de personas que sufren malnutrición crónica, la principal
causa de esto es el mal reparto de los alimentos, pero además el cambio climático
está acentuando el hambre y dificultando la seguridad alimentaría.
Según el Internacional Rice Research Institute, con sede en Filipinas, por cada
ºC de aumento de temperatura se produce una reducción del 10% en la producción
de arroz. Es previsible que el paludismo, segunda causa de muerte
entre los 5 y 14 años en países en desarrollo, se expanda por el cambio climático.
La expansión del paludismo aumentará las zonas de influencia de esta
enfermedad, pudiendo afectar a más de 300 millones de personas en 2080.
Fuente: geenpeace