La Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, formuló un compendio de orientaciones y de compromisos hacia el desarrollo sostenible denominado Agenda 21, con la intención de convertirla en la agenda política del siglo XXI.
En la misma, se ponía el énfasis en la capacidad de las comunidades locales para abordar las transformaciones necesarias en los modelos vigentes de producción y de consumo, gracias al mayor conocimiento práctico de los problemas y a la proximidad de la Administración con los ciudadanos.
La sostenibilidad constituye una apuesta claramente progresista, una nueva dimensión de la lucha por la igualdad, la solidaridad y la democracia. En 1987, el 'Informe Brundtland' de Naciones Unidas definió el desarrollo sostenible como aquél que «satisface las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas». En 1994, en Aalborg (Dinamarca), se celebró la primera conferencia de Ciudades Europeas Sostenibles, dando lugar a la 'Carta de Aalborg' y al nacimiento de la Campaña Europea de Ciudades y Pueblos Sostenibles. El avance hacia la sostenibilidad se considera que se debe construir desde abajo hacia arriba. Y, por tanto, desde lo local, hasta alcanzar todos los niveles de la Administración y el gobierno.
Nuestra salud y calidad de vida dependen directamente de las condiciones ambientales del Municipio. El Ayuntamiento debe incorporar en su actuación los aspectos ambientales, de forma simultánea a los aspectos sociales y económicos. Debe combatir la contaminación lumínica, del aire, del agua y del suelo, el ruido, la saturación del espacio público, la degradación de las zonas verdes, el despilfarro del agua y de la energía, los residuos, así como la inseguridad vial y alimentaria. Y los ciudadanos no podemos quedar al margen de las decisiones sobre el desarrollo, la orientación y el crecimiento de nuestros pueblos y ciudades, de la ordenación del territorio en que vivimos y habitamos, de la conservación, promoción y enriquecimiento del Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico, de aspectos cruciales para la habitabilidad y la pervivencia de nuestro entorno; de derechos tan fundamentales como el de disfrutar de una vivienda digna y adecuada, o a participar, en comunidad y para todos, en las plusvalías que genera la acción urbanística.
El proceso de implantación de una Agenda Local 21 comporta algunos requisitos imprescindibles: voluntad política de adhesión a sus principios, elaboración de un diagnóstico riguroso y participativo, elaboración de un plan de acción, fortalecimiento de los cauces de consulta y de corresponsabilización ciudadana, y seguimiento y evaluación del proceso mediante indicadores transparentes y eficaces. Y se trata además, de un proceso que debe desarrollarse conforme a las características propias de cada municipio, y en el contexto de las relaciones entre los diversos niveles de la Administración, diferentes según la articulación política y territorial de cada Comunidad Autónoma o Territorio Histórico.
En síntesis, la elaboración y desarrollo de una Agenda Local 21 en Pasaia es una extraordinaria ocasión para atender las nuevas demandas ciudadanas relativas a una mayor capacidad de decisión sobre su futuro. Y en el contexto de una globalización de la economía, el ámbito local aparece como el espacio de gobernabilidad más viable, que nos permite a los responsables públicos superar la mera gestión mediante la construcción de un horizonte de mayor calidad de vida y de mayor durabilidad del desarrollo, compartido con los ciudadanos.
Por: Izaskun Gómez
Fuente: diariovasco.com