Una nueva normativa fué aprobada por la que los fabricantes de electrodomésticos tendrán que optimizar su eficacia energética desde la fase de concepción de los productos para minimizar la emisión de gases de efecto invernadero
La Comisión y los Veinticinco han pactado estas medidas sobre diseño ecológico por lo que tanto los fabricantes como los distribuidores deberán cumplir un amplio conjunto de requisitos que se establecerán teniendo en cuenta los mejores productos del mercado internacional en este campo.
Asimismo, la normativa incluye una exhaustiva vigilancia del mercado, controles muy estrictos y castigos para los infractores.
Los Estados miembros serán los encargados de que las pequeñas y medianas empresas puedan adaptarse a la legislación, a través de un apoyo tanto técnico como financiero.
Por otro lado, los fabricantes tendrán que informar a los consumidores de las características medioambientales de los productos y del papel que pueden jugar para reducir el consumo de energía.
La normativa se aplicará a todos los productos que usan energía, desde los lavavajillas o las lavadoras a los ordenadores o las bombillas, con la excepción de los vehículos de motor. Se trata de aparatos que consumen alrededor del 30% de la energía de la UE y son responsables del 40% de las emisiones de dióxido de carbono.
El Parlamento ha dado prioridad a la concepción ecológica de los calentadores de agua, los sistemas con motor eléctrico, la iluminación, los aparatos domésticos, el equipamiento de oficina y los sistemas de aire acondicionado para los próximos dos años, ya que la legislación no establece objetivos específicos.
Las ideas principales se centran en la reducción en 200 millones de toneladas las emisiones de CO2 en 2010, cifra que equivale al nivel de polución generado por un país de la talla de Bélgica o Países Bajos, y que es la mitad del objetivo de recorte de la UE.