Un equipo de Científicos asturianos del Instituto Nacional del Carbón ya trabajan en fórmulas que permitan mitigar el impacto del dióxido de carbono sobre la atmósfera que consiste en
licuar y almacenar el CO2 en el subsuelo
Una de sus líneas de investigación consiste en ´atrapar´ el CO2 en las fuentes productoras de energía, convertirlo en líquido, transportarlo y almacenarlo bajo tierra.
Según sus previsiones, el dióxido podría permanecer encapsulado en el subsuelo durante miles e incluso millones de años, con un riesgo inapreciable para el entorno.