Con el posible cierre de la Empresa Municipal de Servicios de Aseo (EMSA) se ha desatado un conflicto que tiende a agravarse, con las calles de la ciudad cada vez más sucias y los residuos sólidos que se acumulan en las esquinas y alrededor de los contenedores
Los problemas de la basura han estallado con implicaciones financieras, sociales y políticas.
La solución del tema pasa también por encarar todos esos aspectos en un momento en que la Alcaldía carece de recursos y el rechazo de la población a un nuevo aumento en la tasa de recojo de basura, elevado recientemente en casi un 40 por ciento por el “mantenimiento de valor”.
El lunes 11, el gerente de la Empresa Municipal de Servicios de Aseo (EMSA), Gonzalo Romero, anunció el inminente cierre de la empresa debido a la iliquidez financiera que enfrenta. La aceptación de cierre de la entidad descentralizada depende ahora del Concejo Municipal que prevé pronunciarse sobre el tema este martes.
Mientras tanto, los trabajadores que rechazan la liquidación de la empresa prácticamente han tomado las dependencias de EMSA y, preocupados por su situación futura, trabajan a medias.
Incertidumbre
El problema que enfrenta Cochabamba no sólo es por la falta de recojo de basura, sino también por la incertidumbre que existe frente al inminente cierre del relleno sanitario de K'ara K'ara. Un acuerdo suscrito el 2003 daba un plazo terminante de 18 meses para el cierre del botadero de K'ara K'ara. A pocas semanas de que se cumpla el plazo todavía no se ha definido el sitio del nuevo relleno sanitario, si bien existen negociaciones avanzadas con los campesinos de Arrumani.
El factor social
El componente social de la problemática de los residuos sólidos tiene un gran peso. Los trabajadores de EMSA reivindican sus derechos laborales y rechazan incluso la posibilidad de formar microempresas, porque eso mermará sus ingresos y ventajas laborales.
Los ejecutivos de EMSA, por su parte, quieren cerrar la empresa justamente para reducir la millonaria planilla de sueldos que tienen que erogar mensualmente y que absorbe prácticamente todos los ingresos de la tasa de aseo.
En cuanto al cierre del botadero de K'ara K'ara, cinco comunidades de la zona del botadero exigen a las autoridades cumplir el plazo acordado, porque ya no pueden soportar la contaminación de los desechos.
Contaminación política
El componente político de esta problemática es el que mayor contaminación produce y es también, en gran medida, responsable de la crítica situación actual.
El manejo político prebendal de EMSA ha determinado que desde su nacimiento (1997), la empresa sea mal administrada y arrastre cuantiosas pérdidas, al margen de haber nacido ya con deudas sociales, pues los trabajadores de Higiene Pública pasaron a EMSA con su antigüedad. Además, EMSA fue manejada como botín político, pues se hicieron inversiones de alta tecnología que no son sostenibles ya que sólo engrosaron las deudas de la empresa.
Por otra parte, los intereses políticos impidieron el tratamiento oportuno del problema de la basura y también frenaron la posibilidad de encarar el manejo de residuos sólidos en mancomunidad con otros municipios.