Un informe de la revista Fortuna muestra a la Argentina
como el segundo país en el mundo en superficie destinada para los cultivos
orgánicos.
En el informe se presenta a la Argentina como
un país con muchas ventajas en el desarrollo de este mercado; Las razones están
en su carácter de proveedor de alimentos al mundo y que posee todos los climas
para trabajar a contraestación, desde la producción en temperaturas tropicales,
pasando por climas áridos o de precordillera, hasta la Patagonia, y a las
amplias extensiones de terrenos vírgenes de agroquímicos.
Productos y tendencias.
Para que un producto sea “orgánico” debe producirse de manera sustentable
sin agroquímicos. Además debe priorizar el sabor sin olvidar la seguridad y la
trazabilidad.
Es decir, esta calificación no solamente
involucra al producto, sino al proceso de producción.
El mercado de los productos orgánicos o ecológicos representa solamente el 1%
del total del mercado alimentario mundial, pero es el único que está creciendo
en forma sostenida con un promedio del 25% acumulado anual.
Los principales consumidores de estos productos provienen de países centrales.
Según la revista Fortuna, el fenómeno obedece principalmente a la salud, en
contra de los químicos de la comida convencional.
Sin embargo, los motivos medioambientales como
la preservación de los recursos naturales, y los motivos sociales, como por
ejemplo, el mantenimiento de pequeñas comunidades rurales, también tienen un
peso importante.
Las personas que tienen sus necesidades básicas
cubiertas empiezan a buscar alimentos de calidad y que le den la gratificación
de sentir el “sabor original”. Pero eso no es todo; Cuando al consumidor se le
ofrecen garantías de seguridad del producto, porque salvaguardan el medio
ambiente y conservan su sabor gracias a la ausencia de agroquímicos, el
demandante está dispuesto a pagar un precio más alto.
El año pasado, más de 255 mil has correspondieron a superficie destinada a
agricultura orgánica.
Misiones presentó el mayor porcentaje de
unidades productivas (33%) y Mendoza no se queda atrás por poseer el 18% de los
establecimientos bajo seguimiento del país.
Las provincias patagónicas (Chubut, Santa Cruz
y Tierra del Fuego) poseen grandes explotaciones dedicadas a la ganadería ovina
orgánica, lo cual origina la predominancia de esta región en la
distribución de superficie bajo seguimiento.